Superar el miedo
El año pasado en Noviembre, dos chicos intentaron robarme el bolso por el procedimiento del tirón. Por primera vez desde que me acuerdo sentí verdadero miedo, miedo a la realidad, a encontrarnos demasiada gente horrible y no saber como actúar. Empecé a imaginarme de todo: que me entraban en casa, que me atracaban. Tan neúrotica estaba que acabé teniendo un accidente de tráfico, una chorradilla al darme de lado con un camión a 40 km/h, pero chorrada suficiente para que naciera en mí un miedo patológico a la conducción. Y durante los últimos tres meses conducir ha sido un auténtico suplicio, provocado por la certeza de que a la siguiente vuelta me la iba a pegar...
Fue la semana pasada cuando me di cuenta de que tenía que cambiar esto. Por supuesto me puedo poner mil millones de excusas como: “conducir es una mierda”; “no quiero contribuir al cambio climático con emisiones adicionales de CO2” o “las carreteras tienen más coches de los que pueden acarrear”. Sin embargo, todas las excusas del mundo no me llevaran a cambiar el hecho de que a)hay transporte público en esta area y ni hablar de carril bici, por lo tanto no conducir es jugarse la vida y b)conducir es una práctica necesaria, es algo más que debo saber y aprender.
Así que mi amiga Dani vino el otro día y me dijo: ‘Vanesa, conducir es de lo más normal; sólo necesitas hacerte un viaje largo y verás que no tienes ningún problema’.
Así que eso fue lo que hice la semana pasada: me cogí el coche y me fui hasta Westclift on Sea, a unos 150 Km de mi casa, y cogiendo la M25, que es la carretera que rodea Londres (algo así como la M30 de Madrid). Y, sorpresa sorpresa: no me pasó nada. Igual que cuando estuve en Chicago, fui, volví, y tan tranquila. Y por primera vez al salir del coche no miré en las esquinas a ver si había alguien esperando con una navaja...
Ya sé que suena ñoño, pero os aseguro que este es uno de los mayores logros que he tenido en los últimos meses...
martes, febrero 20, 2007 | Labels: libertad | 2 Comments
El poder del miedo
Si uno busca en Yotube la palabra Bosnia los videos más vistos están llenos de chorradas sobre el integrismo musulmán en Bosnia y como radicales integristas musulmanes fueron a luchar a la guerra de Bosnia. No os puedo explicar exactamente que es lo que dicen en estos videos porque la verdad es que me revuelven las tripas y no los puedo ver enteros. Pero hay una cosa muy clara: el integrismo musulmán tiene poco que ver con la guerra de Bosnia, aparte de por si algunos de estos decidieron apoyar a los musulmanes.
Lo que si tiene que ver con esta guerra es la idea y el sueño de Yugoslavia. Por un lado estaban todos aquellos que deseaban que el régimen comunista no se fuera a la mierda; por otro estaban los nacionalistas que no se habían comido un colín buscando el camino de hacerse con el poder. En mi último viaje a Bosnia le preguntaba a alguien de Tuzla que si había represión en tiempos de Tito, y la respuesta que me encontré fue algo así como: ‘Yo creo que Tito debía ser muy listo, porque todos los que estaban en la cárcel por aquel entonces fueron los que llevaron a este país a la mierda y ahora se llaman a sí mismos políticos para robarnos…’ o ‘Fue sacarlos de la cárcel y empezar todo esto…’. Esto no aplica por igual en todas partes, claro, porque si algunos nacionalistas se alinearon estratégicamente con el anticomunismo otros, particularmente los serbios, usaron la idea de Yugoslavia para potenciar su nacionalismo.
Y esto llevó a confusión a algunos. Por ejemplo, el excelente director de cine Emir Kusturica, que recordaréis por joyas como Underground o Gato Negro Gato Blanco. Un amigo de Tuzla me cuenta que Emir era un musulmán de Sarajevo que durante la guerra estuvo en Hollywood filmando ‘El sueño de Arizona’ con Jonnhy Depp. Poco después regresó a Yugoslavia, a Belgrado, y para sorpresa de todos sus seguidores, parece (aunque esto no lo he confirmado) que declaró su apoyo a Milosevic por la unión de Yugoslavia. Queda por saber si estaba confundido, o fue fruto de una decisión meditada, o un compromiso, o un intento de inspirar el fin de la guerra…
Porque la guerra también trajo la confusión de la identidad. Por ejemplo entre musulmanes había muchos que eran simultáneamente musulmanes y serbios, como Kusturica. Ser musulmán y serbio no era necesariamente incompatible. Hoy en día sin embargo, ser serbio significa ser Católico Ortodoxo, pero esto encaja difícilmente con la población de lugares como Belgrado, donde el laicismo es ampliamente apoyado.
En resumen, Yugoslavia no era un hervidero de avispas que a la menor agitación se lanzó a la guerra. Los Bosnios no pasaron casi 50 años pretendiendo ser amables con sus vecinos de distintas etnias esperando el momento en el que se lanzaran a la limpieza étnica. No. La existencia de diferencias culturales y religiosas, se tradujo en la creación de distintas identidades, y creó la absoluta certeza de la amenaza y el miedo. Sí, había nacionalistas radicales guiando la locura, pero cuantos de estos hubieran respondido de modo diferente en distintas circunstancias, con una comunidad internacional no sumida en el desconcierto, el prejuicio y la primacía de sus propios intereses; con mesas de negociación apropiada; con una mente abierta lejos de las misconcepciones sobre países del este de Europa… Pudiera ser que otra Bosnia sería posible hoy, una en la que la paz del futuro estuviera más asegurada.
Debo añadir que mi narración es desde luego desinformada y parcial, y que la historia que tenemos que escuchar es solamente esa narrada por sus propios protagonistas.
sábado, diciembre 02, 2006 | Labels: bosnia, cine, libertad, Sociedad | 9 Comments
Una charla entre Rut y yo
Un día, sentadas sobre las piedras de una playa en Almería, mi amadísima Rut y yo tuvimos una agitada discusión sobre el significado mismo de ser libre y la libertad. En esencia, la discusión empezó cuando ella me preguntó en que demonios estaba yo pensando mirando al océano con la mirada perdida, y yo le dije que estaba pensando en que era la libertad, y en como podíamos entender lo que la libertad era. Así que le pregunté a Rut que pensaba ella del tema.
Rut me dijo que libertad era la capacidad de elección sobre todos los aspectos de nuestras vidas. Yo le dije que la libertad no podía ser simplemente la capacidad de elección, porque muchas veces la capacidad de elección no incrementa sino que disminuye tu libertad. El ejemplo perfecto es la moda: cuanto más fácil es el acceso a la moda (o sea, cuanto más podemos elegir entre determinados estilos y complementos etc) mayor es la coacción consumista, mayor es la necesidad de comprar lo que esta a la moda (o lo que no), mayor es la necesidad de expresar una identidad en nuestra ropa y nuestros complementos. O sea, que aumenta tu capacidad de elección pero reduce tu libertad.
Otro ejemplo: la existencia que grandes almacenes. Cuando vamos a grandes supermercados nos encontramos con un rango mucho más elevado de posibilidades de elección, y sin embargo esto no aumenta necesariamente nuestra satisfacción: en ocasiones, la variedad de productos es tal que al final confundimos criterios o elegimos en base a criterios que a priori no nos parecerían muy adecuados. Otras veces la presencia de muchas opciones es en detrimento de opciones mucho más fundamentales (aquí en UK por ejemplo es común tener a tú disposición múltiples variedades de queso de las cuales todas saben a lo mismo; al final, es imposible tener un buen queso de calidad. En mi opinión, yo me sentiría más libre poniendo a mi disposición un queso de buena calidad que un montón de quesos de baja calidad. Pero sin embargo, la necesidad de proveer a los consumidores con múltiples variedades de queso resulta en una disminución de la calidad general del queso, ya que al final se imponen los criterios más populares (bajo coste, mucho embalaje, variedad de producto)). Creo que estos ejemplillos de supermercado muestran que en general no se puede afirmar que capacidad de elección sea lo mismo que libertad.
Esto desde luego en política se da con mucha frecuencia. A veces votando uno se siente como si votara al menos malo (para mí no tanto en los últimos años en España, pero en general, y desde luego aquí en UK siempre). Y uno tiene la sensación esa de “salir de Guatemala para caer en Guatepeor”.
Pero claro, cuando intentas explicar lo que la libertad es, en sustitución a la definición tradicional, no hay mucho que decir en su lugar. En la definición filosófica tradicional libertad sería la capacidad del hombre para decidir su destino. Parece pues equivalente a capacidad de elección. O sea, que tener más opciones entre las que elegir nos haría más dueños de nuestro destino. Este era el argumento de Rut, como siempre en todo lo que ella dice, parapetado tras una impecable lógica. Y como ocurre siempre que las cosas se visten de lógica absolutamente convincente. Y sin embargo, incapaz de convencerme: he aquí donde yo me planteo la contradicción implícita en el concepto de libertad.
Voy a poner un ejemplo teórico sin ninguna base real, pero que me parece ilustrativo. Imaginemos un bosque impenetrable dentro del cual vive una comunidad, cuyo estilo de vida, con prácticas más o menos cuestionables dependiendo de la cultura con que se mire, hace creer a sus habitantes que viven en la máxima felicidad posible. Ahora, imaginemos una cultura externa a dicho bosque, de valores completamente opuestos a los de la sociedad escondida en el bosque, cuyos miembros pugnan por explotar el bosque e incluir a los miembros de la sociedad del bosque en la suya propia. Dicha sociedad externa amenaza con destruir la vida en esta pequeña comunidad, porque al ponerse en contacto ambos mundos creara una contradicción entre los valores de ambas sociedades que hará que los valores más débiles (los de la sociedad que vive dentro del bosque) se desintegren. Y ahora el rompecabezas: ¿Cuándo son los habitantes de la comunidad de dentro del bosque más libres? Las opciones son:
1- Cuando son invadidos por la sociedad externa y se ven obligados a elegir entre los valores tradicionales o los nuevos valores, pero la desintegración de los valores tradicionales les obliga a decantarse a los nuevos valores?
2- Cuando permanecen dentro del bosque ajenos a la existencia de otra cultura manteniendo los valores tradicionales?
Yo argumentaba, sin mucho convencimiento, que quizá la segunda opción fuera la más libre; Rut sin embargo creía firmemente que cuando la cultura tradicional puede elegir entre ambas culturas sus habitantes son más libres.
No conseguimos llegar a un acuerdo. Pero mi argumento es que tener más opciones de elección puede crear más libertad pero puede que no. Esto tiene consecuencias políticas importantes, pero que para no extenderme elaboraré otro día.
Siento el rollo ya sabéis que hay un filósofo pesado que habita dentro de mí...
Besos
miércoles, noviembre 15, 2006 | Labels: filosofia, libertad | 30 Comments