Miguel Hernandez

Ya que estoy y leo que es el centenario de Miguel Hernandez, me gustaria escribirle a modo de homenaje unas lineas, aunque sea con faltas de ortografia. La primera vez que lei a Miguel Hernandez, o que mi madre o mi padre, o quiza mi tia Puri me leyo a Miguel Hernandez, fue en una edicion preciosa de un libro Miguel Hernandez para nignos y el poema que mas tristeza me daba era sin duda las nanas de la cebolla. Para mi era tremendo imaginarme a un nigno comiendo solo cebolla, pero aun peor me parecia que un padre en la carcel tuviera que pensar sobre eso... en mis recuerdos, me parece que esta fue la primera vez que tuve constancia del dolor, no fisico, sino del alma. Eso de la cebolla siendo escarcha, hielo negro, sangre... toda la belleza y la magia que Miguel Hernandez transmitia en sus sonetos pastorales transformada a golpe de escopeta en la mas terrible en la manifestacion mas dura del dolor. Pero ya sabeis que Miguel nuna nos abandona en lugares tan oscuros:

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Y ahora me dan ganas de llorar, a ver si consigo acabar el post. Lo que queria decir es que cuando yo (o mi madre, o mi padre, o mi tia Puri) leiamos esto yo me fijaba en una illustracion preciosa, en blanco y negro, de una mujer desnuda con un nigno en los brazos y un cabello negro y largo largo largo, lleno de estrellas y de luna, y de ganas de estar vivo tambien un poquito...

No se por que me dan ganas de acordarme de Josete, claro que nada que escriba aqui va a hacerle justicia al mito, ese gran hombre del que nos hemos reido, apenado, con el que hemos conversado, con el que nos hemos cabreado y con el que hasta nos hemos emborrachado, yo y tanta gente en Bailo.

Me acuerdo de Josete cuando pienso en Miguel Hernandez por una cosa: una vez, hace no mucho tiempo, volvia yo andando de Larues a Bailo, no se porque seria. Y asi como que me voy yendo me encuentro con Josete, que hacia precisamente el mismo camino. Josete se alegro un monton de verme, no se por que pero siempre me ha tenido mucho carigno, creo que porque mano a mano con Teresita le he aguantado con paciencia algunas broncas en el bar; y tambien porque soy hija de mis padres quienes le han agantado todavia mas broncas. Pero a lo que vamos. Josete se alegro tanto de verme que me pare para saludarle y hablar un poco con el, y asi andamos un poco, yo contandole cosas de mi vida y mis vueltas y revueltas, y el contandome alguna historieta. En fin, tampoco hable mucho con el, nada mas bajar la cuesta de la entrada, hasta alli donde el campo de futbol (quiza Josete solo iba hasta alli?)
Asi como lo cuento me acuedo mejor. En el desvio nos dijimos adios, y el, muy contento desaparecio por alli, entre los campos y el trigo, entre los chopos y los Pirineos azules al fondo. Y asi lo veo, a Josete, no tanto borracho, sino mas bien como aquella tarde de verano, asi, entre los trigos, y un poco de viento volviendose, poco a poco, parte del paisaje. Y por eso me acuerdo de Miguel Hernandez, y de sus diatribas entre lo urbano y lo rural:
Yo vi lo más notable de lo mío
llevado del demonio, y Dios ausente.
Yo te tuve en el lejos del olvido,
aldea, huerto, fuente
en que me vi al descuido:
huerto, donde me hallé la mejor vida,
aldea, donde al aire y libremente,
en una paz meé larga y tendida.

1 comments:

Anónimo dijo...

Muy bien traidos a los dos y que te acuerdes desde Bangalore.
Me gustaria decir que yo no lo recuerdo tampoco bebido y es raro, pero si me parece oirle dando aquellos mitines plaza arriba plaza abajo.Que arte¡¡
Un beso Lur