Por que no me gustan las travesuras de la niña mala
El señor Vargas Llosa, muy atractivo por cierto....
El veredicto: una decepción. ¡No me ha gustado! Y simplemente no entiendo que le ven. Para empezar el libro es una sosería. El tema del libro parece ser el amor sin condiciones, el amar por muchas putadas que le gasten a uno. Pero es que ni siquiera me parece que los protagonistas estén enamorados… de hecho la vida les pasa por delante como si no les importara. Luego esta el personaje de la Niña Mala. Una mujer calculadora a la que lo único que le importa es el dinero. Yo no niego que haya gente que haga cosas como las que hace la niña mala- romper corazones a diestro y siniestro- pero ni la más cínica furcia sería tan malvada consigo misma. A mi el narrador me parece estar cerca de la misoginia, me parece no entender o no querer entender a las mujeres- y lo que es peor, se dibuja a sí mismo como una víctima sin amor propio que, en contraste, hace a las mujeres todavía más feas.
Ahora, quizá era este el contraste que Vargas Llosa quería lograr y mi repulsión para con el libro es precisamente lo que demuestra que el libro es un buen libro. Y si, uno puede decir que son personajes planos y sin embargo acarrean grandes dilemas de la existencia humana, como si personajes de Shakespeare se tratara.
Y sin embargo hay algo por lo que no paso. Estos personajes no viven en ciudades (Miraflores, Paris, Londres, Tokio, Madrid) sino en decorados. Ni siquiera el barrio de Lavapiés cobra vida bajo la pluma de Vargas Llosa. Parece poco más que un lugar de paso. Londres es un hotel con discotecas. Solo Paris parece tener cierta vida, pero todo eso se desvanece en la escena en la que el protagonista está a punto de suicidarse. ¡Qué diferencia con las historias de Gaugin en Polynesia, la manera en que Vargas Llosa describe las relaciones entre indígenas y colonos, la selva y los viajes entre Francia y Perú de Florita!
Me fastidia no compartir el aprecio por esta obra de (des)arte; sin embargo creo que a veces es bueno leerse un libro que no le gusta a uno por el simple hecho de que leer tal libro ayuda a comprender porque ese libro en particular no le gusta a uno y que libros pueden gustarle más en el futuro.
viernes, enero 18, 2008 | Labels: literatura | 2 Comments
York
Ya sé que después de esas clases magistrales sobre cultural internacional que nos dio Mecano en los ochenta, muchos de vosotros os sentiréis confusos sobre la procedencia de ese bienamado manjar que es el jamón de York. Yo misma, durante muchos años, he dudado. Hasta la semana pasada en que mis pasos me llevaron a esa fantástica ciudad que se conoce como York, y de donde he deducido viene el jamón de Idem.
Pero no es el jamón lo que caracteriza a la ciudad de York. No, de hecho su industria más famosa es… el chocolate! No hay duda de eso ya que en cualquier lugar de la ciudad el chocolate se huele por doquier. Leo en la Wiki que en realidad eso de la industria chocolatera es algo que pertenece, más bien, al pasado de la ciudad, pero ya sabéis que en esta vida nada es real y todo es una ilusión, así que los Old-yorquinos mantienen esta tradición tan singular de aromatizar su ciudad con el perfume del mas codiciado manjar del nuevo milenio (algo así como la pizzería esa de Jaca, alrededor de la cuál el olor es siempre impresionante, tan impresionante como la decepción que se lleva uno al probar sus insípidas pizzas).
Un corto paseo por la ciudad de Yorkes suficiente para declararla la ciudad más bonita de este país. Una de las cosas que la hacen hermosa es su singularidad. Por un lado están los edificios representativos, catedrales y demás parafernalia. Pero bueno, de esto no hablo mucho porque lo podéis ver en cualquier guía de viajes.
Por el otro lado esta la dimensión realmente impresionante de York: paseando por sus calles uno tiene la impresión de haber viajado hacia atrás en el tiempo… uno no puede estar nunca seguro de cuantos siglos se ha comido en este viaje ya que hay edificios de todas épocas y en cada esquina personajes que podrían salir de cada una de ellas: tenderos gritones, boticarios despistados, posaderas de grandes caderas... Yo, personalmente, me quedé en una época algo tudoriana, con las casas esas que se caen hacia delante, divididas en dos pisos en los que una enana como yo apenas se puede poner de pie. 
Uno de los problemas de las ciudades inglesas es que el centro siempre se ve invadido por comercios multinacionales: Starbucks, MacDonalds, los ubicuos Zara, Mango y similares, the Bodyshop. Vamos, que uno apenas puede distinguir en que ciudad está paseando por el centro de las ciudades históricas de este país. Es por eso que York me gustó tantísimo. Las tiendecillas estas están marginadas en un rincón cercano a la estación: el centro se ve repleto de tiendas de curiosidades y joyas, cualquier cosa que se podría haber vendido hace cincuenta años- ¡hasta caramelos de la abuela! Y en cada esquina se abre la puerta de un bar, invitando al viajero en el tiempo a reflexionar.
miércoles, enero 16, 2008 | | 0 Comments
Mi coche y yo
Mi coche y yo tenemos una Buena relación. El entiende que yo no soy una gran conductora y resiste sin protesta alguna mis desconcertantes cambios de marcha y mi torpeza en territorio desconocido. Y yo, a cambio, lo trato moderadamente bien. Le hago trabajar poco, y lo paseo por sitios bonitos. Ahora, siempre hay algo interponiéndose entre el y yo. Durante todo el año pasado era el termostato. Ese maldito al que le daba por reventarse en los momentos menos apropiados. En el garaje me dijeron que la culpa era de quien quiera que hubiera maltratado antes a mi pobre coche, poniéndole piezas de otras marcas y no unas buenas Volkswagen como el pobre se merece. Tras unos días convaleciente el nuevo termostato llegó y pareciera que nuestra relación por fin no iba a verse comprometida.
Y entonces me explotó la tapa del delco. Estas cosas ocurren así, sin avisar, se meten en tu vida, interfieren en tus asuntos y te vienen a hacer la vida más difícil. En este caso, yo iba conduciendo con toda tranquilidad, sin percatarme del sufrimiento de mi coche al límite. Cuando paré el coche en la estación, para recoger a Bas, y el pobre coche ni siquiera hizo una explosión a modo de grito de ayuda, pero cuando quise volver a ponerlo en marcha no había forma. Cuando vino Bas y nos montamos en el contacto se negaba a reaccionar. En vano lo tiramos por una cuesta pensando que era un pequeño problema de batería. Cuando la grúa llegó por fin, después de una hora estorbando el tráfico de una de las calles mas transitadas de Farnham, nos encontró con el coche subido a la acera, y nosotros mirándolo con intensidad como si nuestro apoyo lo pudiera devolver a la vida.
Un nuevo delco lo devolvió a la vida, y así fue cabalgando mi coche contra el viento, y cabalgando hubiera seguido de no ser por un energúmeno al que se le antojó pegarme una leche en la culera con su enorme SUV. La verdad que deberían prohibir conducir esos coches a la gente que no tiene ni idea del espacio que ocupan. Podría no haber sido nada, ya que mi coche salió zumbando de allí, como si nada. Pero el daño estaba por dentro. Hoy me han dicho que no saben si lo podrán recuperar. El sigue adelante, como un valiente, pero el daño lo lleva por dentro, y lo corroerá poco a poco, por lo menos hasta la próxima MOT (el ITV inglés).
Claro, que me devolverán el dinero del coche, y probablemente me podré comprar uno mejor, con termostato y delco, uno que no tenga tantos problemas, pero en mi corazón siempre habrá un jequecillo para el gorililla… Bueno, pero que digo, si este es como el fénix, seguro que resucita de sus cenizas!
miércoles, enero 16, 2008 | | 0 Comments