Bosnia

Hola a todos, chicos,
ya veo que os lo estais pasando teta jugando a los 'video'-juegos por las espagnas... adelante adelante... os escribo para contaros que escribo con tantos errores porque estoy en Bosnia, en Tuzla de nuevo que sigue oliendo a azufre y donde la comida sigue siendo estupenda...
Bueno, por aqui todo bien, ya os contare algunas historietas cuando este de vuelta. El dia seis llego a Granada, donde pasare unos dias con Rut, y luego a Sabi, para preparar las navidades. Bueno chicos, muchos besos
Vane

¿Es Frodo gay?

Hola a todos. Me alegro mucho que estéis tan animados, y veo que la semana pasada propuse un tema de verdad difícil porque os habéis hinchado a comentarios. Opinéis lo que opinéis, lo que más me gusta es que vuestras conversaciones tienen la profundidad necesaria para estar bien argumentadas. Lo importante no es llegar a un acuerdo, sino poder discutir en los mismos términos. Por eso, vuestros comentarios me encantan.
Pero si me permitis me voy a pasar a otro tema, aunque no exhento de polémica. Se trata de la homosexualidad de Frodo Bolson. Frodo Bolson, como ya sabéis, es el principal héroe del Señor de los Anillos, ni más ni menos que el portador del Anillo Único. Aunque en realidad los verdaderos héroes de la película son Sam y Gollum. Sam por mantener vivo el sentido de la amistad, y llevar a Frodo donde no hubiera llegado solo con la convicción de poder hacer el bien, y Gollum, porque el fue el verdadero destructor del anillo (No olvidemos que Frodo acaba sucumbiendo al Anillo también).
Ahora, la verdadera pregunta es: ¿qué coño pinta Frodo en esta historia? Primero, no es hijo sino sobrino lejano de Bilbo, otro solterón empedernido... con el que tenía una relación muy cariñosa: dos hombres viviendo solos... hm. Y luego en este viaje con Sam. Y cuando todo se ha acabado y regresan felices a la comarca, y SAM SE CASA, se queda Frodo tranquilito???? No, se va con Bilbo y los libertinos esos de los Elfos más allá de la Tierra Media.
Si tras leer el libro uno ya sospecha, estas sospechas se confirman completamente al ver la película. En cada escena Frodo parece no poder deshacerse su amaneramiento. No hay más que verlo al lado de Arwen o Galadriel, parece ser una niñita perdida más que el portador del anillo. Y luego vienen todos esos líos con Sam, el te quiero, no te quiero, el ahora me pongo celoso de Gollum. Seámos serios, amigos, parece una pelicula de Drag-queenillas. Y luego su obsesión con las joyas y el maquillaje siempre perfecto, aunque se haya cruzado el desierto de Mordor sin comida ni agua en la cantimplora. Vamos, que ni Jesús Vázquez consigue tal perfección estética. Yo reconozco que lo de volver a la Comarca y ver al Sam casarse con una cualquiera tiene que joder, pero vamos, hay que aceptar lo que hay, colega.
Y bueno, esto nos demuestra que el Señor de los Anillos es en verdad una historia de amor.

Que no os lo creeis? Mira, mira:

Una charla entre Rut y yo

Un día, sentadas sobre las piedras de una playa en Almería, mi amadísima Rut y yo tuvimos una agitada discusión sobre el significado mismo de ser libre y la libertad. En esencia, la discusión empezó cuando ella me preguntó en que demonios estaba yo pensando mirando al océano con la mirada perdida, y yo le dije que estaba pensando en que era la libertad, y en como podíamos entender lo que la libertad era. Así que le pregunté a Rut que pensaba ella del tema.
Rut me dijo que libertad era la capacidad de elección sobre todos los aspectos de nuestras vidas. Yo le dije que la libertad no podía ser simplemente la capacidad de elección, porque muchas veces la capacidad de elección no incrementa sino que disminuye tu libertad. El ejemplo perfecto es la moda: cuanto más fácil es el acceso a la moda (o sea, cuanto más podemos elegir entre determinados estilos y complementos etc) mayor es la coacción consumista, mayor es la necesidad de comprar lo que esta a la moda (o lo que no), mayor es la necesidad de expresar una identidad en nuestra ropa y nuestros complementos. O sea, que aumenta tu capacidad de elección pero reduce tu libertad.
Otro ejemplo: la existencia que grandes almacenes. Cuando vamos a grandes supermercados nos encontramos con un rango mucho más elevado de posibilidades de elección, y sin embargo esto no aumenta necesariamente nuestra satisfacción: en ocasiones, la variedad de productos es tal que al final confundimos criterios o elegimos en base a criterios que a priori no nos parecerían muy adecuados. Otras veces la presencia de muchas opciones es en detrimento de opciones mucho más fundamentales (aquí en UK por ejemplo es común tener a tú disposición múltiples variedades de queso de las cuales todas saben a lo mismo; al final, es imposible tener un buen queso de calidad. En mi opinión, yo me sentiría más libre poniendo a mi disposición un queso de buena calidad que un montón de quesos de baja calidad. Pero sin embargo, la necesidad de proveer a los consumidores con múltiples variedades de queso resulta en una disminución de la calidad general del queso, ya que al final se imponen los criterios más populares (bajo coste, mucho embalaje, variedad de producto)). Creo que estos ejemplillos de supermercado muestran que en general no se puede afirmar que capacidad de elección sea lo mismo que libertad.
Esto desde luego en política se da con mucha frecuencia. A veces votando uno se siente como si votara al menos malo (para mí no tanto en los últimos años en España, pero en general, y desde luego aquí en UK siempre). Y uno tiene la sensación esa de “salir de Guatemala para caer en Guatepeor”.
Pero claro, cuando intentas explicar lo que la libertad es, en sustitución a la definición tradicional, no hay mucho que decir en su lugar. En la definición filosófica tradicional libertad sería la capacidad del hombre para decidir su destino. Parece pues equivalente a capacidad de elección. O sea, que tener más opciones entre las que elegir nos haría más dueños de nuestro destino. Este era el argumento de Rut, como siempre en todo lo que ella dice, parapetado tras una impecable lógica. Y como ocurre siempre que las cosas se visten de lógica absolutamente convincente. Y sin embargo, incapaz de convencerme: he aquí donde yo me planteo la contradicción implícita en el concepto de libertad.
Voy a poner un ejemplo teórico sin ninguna base real, pero que me parece ilustrativo. Imaginemos un bosque impenetrable dentro del cual vive una comunidad, cuyo estilo de vida, con prácticas más o menos cuestionables dependiendo de la cultura con que se mire, hace creer a sus habitantes que viven en la máxima felicidad posible. Ahora, imaginemos una cultura externa a dicho bosque, de valores completamente opuestos a los de la sociedad escondida en el bosque, cuyos miembros pugnan por explotar el bosque e incluir a los miembros de la sociedad del bosque en la suya propia. Dicha sociedad externa amenaza con destruir la vida en esta pequeña comunidad, porque al ponerse en contacto ambos mundos creara una contradicción entre los valores de ambas sociedades que hará que los valores más débiles (los de la sociedad que vive dentro del bosque) se desintegren. Y ahora el rompecabezas: ¿Cuándo son los habitantes de la comunidad de dentro del bosque más libres? Las opciones son:
1- Cuando son invadidos por la sociedad externa y se ven obligados a elegir entre los valores tradicionales o los nuevos valores, pero la desintegración de los valores tradicionales les obliga a decantarse a los nuevos valores?
2- Cuando permanecen dentro del bosque ajenos a la existencia de otra cultura manteniendo los valores tradicionales?
Yo argumentaba, sin mucho convencimiento, que quizá la segunda opción fuera la más libre; Rut sin embargo creía firmemente que cuando la cultura tradicional puede elegir entre ambas culturas sus habitantes son más libres.
No conseguimos llegar a un acuerdo. Pero mi argumento es que tener más opciones de elección puede crear más libertad pero puede que no. Esto tiene consecuencias políticas importantes, pero que para no extenderme elaboraré otro día.
Siento el rollo ya sabéis que hay un filósofo pesado que habita dentro de mí...
Besos

Mis propios miedos liquidos

Bueno, vaya día: si es que soy un desastre. Hoy ha sido el día de mi primer accidente de tráfico. Vamos, nada una rozadura idiota, pero un rollo total con el seguro y todo lo demás. No faltaba más que eso para aumentar el miedo que tengo en el cuerpo desde hace dos semanas. Pensaba que era solo por lo del robo (bueno, hoy ha habido un anuncio de un robo en la biblioteca, pero vamos, que no estoy solea en ello) pero en el fondo mis miedos son algo más que eso, algo más metafísico, más allá de lo que puedo llegar a comprender.
Me he refugiado en mi hogar natural, la biblioteca, y he buscado en los libros la respuesta que no podía encontrar en ningún otro sitio. Tras un par de horas tanteando diversos libros he encontrado finalmente algunas respuestas, si no incompletas, a este sinsentido que me acompaña las últimas semanas.
El libro que finalmente me ha ayudado ha sido “Miedo líquido’ uno de un sociólogo llamado Zygmunt Bauman. Bauman es un famoso pensador de los llamados ‘postmodernos’. La postmodernidad de Barman se resume (según la sacrosanta wikipedia) en la existencia de dos características principales en nuestra sociedad:

1- La dirección de la sociedad hacia un objetivo que no se puede identificar con claridad que reside en un conflicto entre la apreciación y el rechazo de todo lo que es (o parece ser) diferente.

2- Un modo de vida en la que la diferenciación intrínseca entre seres humanos es aceptada y asimilada: todos aceptamos que tenemos que asumir (o tolerar en el lenguaje políticamente correcto de nuestros días) las diferencias.

Espero que Bauman no me matara al leer esto... porque hoy sus ideas parecen ser la única manera de calmarme. Particularmente vivo inmersa en una continua autocrítica que no me permite afirmarme en nada de lo que hago. Por eso lo que Bauman dice me parece muy razonable en particular:

Hemos tratado de exorcizar nuestros miedos, y hemos fallado, habiendo añadido tan solo en el transcurso de nuestro juicio de la suma total de horrores de la modernidad, que también el clamor contra estos horrores debe ser confrontado y expulsado. El más espantoso de los nuevos miedos (de la modernidad) es el miedo de ser incapaz de reconocer o escapar la condición de vivir preso del miedo. Ahora que el optimismo inicial (de la modernidad) ha desaparecido, nos aterroriza que las catástrofes que asolaron a nuestros antepasados no solo pueden volver a ocurrir sino que además son ineludibles.’

Vamos, que lo más podidamente horrible de tener miedo es el pensar que todas estas cosas están fuera de nuestro control. Por ejemplo, el rollo del coche. Me da por culo tener coche. No me hace la más mínima ilusión tener coche y además, no me hace ninguna ilusión conducir cada día. Es agotador y aburrido. Pero las opciones son:

• Confiar en compañeros de trabajo que me llevan en su coche a regañadientes;
• Coger un autobús que tarda mil años y me deja a quince minutos andando del trabajo (después de haber tenido que cambiar de autobús)
• Usar una opción similar pero en tren.

Vamos, que puedo tirar tres horas en el tren o en el autobús cada día o tirar una hora en el coche; y eso a menor coste diario (aunque claro si uno cuenta las reparaciones de rozaduras que parece que voy a tener cada día…)
Parecido el caso al pánico que me da ahora mi calle....
No ayuda tener la sensación de que falta una red de emergencia social a la que recurrir…
Sin embargo Bauman también dice otra cosa: dice que en nuestro mundo ya no nos apoyamos en la confianza en uno mismo: en su lugar buscamos garantías de tranquilidad en la seguridad que nos ofrece la sociedad. Bauman usa estos argumentos con propósitos diferentes de los míos (no en vano el es un intelectual y yo me quedo en ciudadana de a pie) pero, ¿significa esto que si pudiéramos confiar en nosotros mismos un poco más nuestra seguridad aumentaría? Pero volvamos al ejemplo del coche: tu seguridad en el coche no depende de ti sino que depende de un millón de circunstancias: el diseño del coche, la gente conduciendo a tu alrededor, las normas de circulación; pero por encima de eso, tu seguridad depende de factores que sólo tú puedes controlas y que sin embargo parecen fuera de tu control, como la confianza en uno mismo, la presión para no equivocarse siguiendo las normas de circulación. De algún modo el coche es una cosa muy complicada porque el más mínimo error desencadena un millón de consecuencias desagradables: por ejemplo una rozadura en mi coche esta mañana (al otro coche no le he hecho nada) me ha jodido absolutamente todo el día, me ha jodido el seguro, me ha jodido dos días de rutina sin el coche y por encima de todo me ha ayudado a formar una imagen de mí misma como una más de las contribuyentes a la inseguridad en la que se vive en este país. Así que sin quererlo me he convertido en causa de inseguridad, y en zozobra para todos los que han sufrido las consecuencias de mi acción.
Vamos, que conduzco con el culo pero no encuentro la manera de conducir mejor o de evitar el tener que conducir.
¿Es esto parte de la modernidad líquida de Bauman? Me gustaría preguntarle, a ver que piensa.

Maneras de vivir

Estoy na más que escribiendo un artíulo ciertamente filosófico sobre differentes maneras de mirar al mundo. En diversas teorías de sistemas complejos, este tipo de problemas se llaman ‘problemas de escala’, esto es, dependiendo de la unidad de medida que uses para mirar al mundo verás diferentes cosas. Vamos, tanta innovación para venir a decir una cosa sacrosanta en la sabiduría popular: ‘todo depende del cristal con que se mire’.
Esto, que a priori parece una obviedad, tiene consecuencias muy importantes sobre todo para resolver todo tipo de problemas políticos y sociales. El resultado obvio es que las políticas y soluciones concretas que demos a un determinado problema estarán muy relacionadas con los términos de referencia que hayamos usado para explicar el problema.
Debo estar bloqueada porque de repente no se me ocurre ningún ejemplo, pero ejemplos hay miles de millones...
En fin, lo voy a dejar por hoy, pero ya me diréis si tenéis una opinión sobre lo que digo arriba... me parece que hoy estoy bloqueada...
Besos

La reina mas poderosa

Uno de los más largos y felices reinados del antiguo Egipto fue probablemente el del faraón Hatshepsut. Hatshepsut fue en realidad una mujer, la primera feminista de la historia y una de las mujeres más poderosas de la antigüedad.
Hatshepshut fue una reina poderosa que amplió el templo de Karnak con cuatro fantásticos obeliscos de los cuales dos todavía continúan en pie haciendo alucinar a los que tenemos la suerte de visitar Karnak. La historia cuenta que Hatshepsut tuvo un sueño en el que el Dios de Dioses Amen le pedía que le erigiera un obelisco de oro. Tras esto, Hapshepsut decidió hacer realidad la petición de Amén, pero careciendo de recursos envió una expedición a Punct que tras ocho meses regresó victoriosa trayendo cientos de maravillas a Karnak, incluidos árboles nunca vistos antes (cuyas raíces todavía se conservan a la entrada del templo de Hatshepsut) y dos enormes piedras de granito que servirían para tallar los obeliscos de Amén, sino en oro, en una piedra tan hermosa que relumbraría como éste. El pueblo, favorecido por los largos años de prosperidad bajo el reinado de su faraón reina, apoyó a ésta durante más de veinte años. Nadie recordaba ya los inicios de su reinado, en la que la reina tuvo que convencer a todos que podía reinar presionando a los sacerdotes de Karnak para que le dieran su apoyo, creando una leyenda en la que ella era la misma hija de Amén o vistiéndose de hombre para demostrar que una mujer también podía ser faraón.

Sin embargo, tras su muerte todas sus huellas fueron borradas. Tutmosis III, su medio hermano y sucesor, habiendo sido ordenado sumo sacerdote para no frustrar las aspiraciones de Hatshepsut al trono de Egipto, había desarrollado la envidia inimaginable de 20 años tras el éxito de su hermana. La primera medida tomada la llegar al trono fue borrar el nombre de Hatshepsut, toda su grandeza, de todos los monumentos. Sólo una cosa no se atrevió a tocar: el magnífico obelisco de Amén. Para no desafiar al Dios de los Dioses, pero odiando a su hermana con toda su alma, Tutmosis levantó un gran muro de diez metros que tapara el obelisco para siempre. Así, la historia se fue olvidando, hasta que el recuerdo de Hatshepsut fue borrado de la memoria de la gente, y con ella, la idea de que una mujer pudiera ser faraón desapareció para siempre...

Pánico (a una muerte ridícula)

Os preguntaréis que ha motivado este largo silencio después de mi entusiasta regreso de Egipto… yo venía dispuesta a llenar mi blog de historia Antigua y de fotos, pero una serie de eventos han truncado esto…

El principal evento fue el atraco del que fui objeto el otro día. Volvía de Londres, a eso de las doce con una amiga que vive al lado de mi casa. A unos doscientos metros de mi casa, detrás de la calle principal de Guildford, vemos de repente un coche aparcado: todo normal porque es una calle con mucha animación. El coche es completamente nuevo, bastante guay, Ford creo, y hay un chico dentro, sentado en el asiento del conductor, y un chico fuera muy guapo y bien vestido (por lo que la situación nocturna permite observar). Manu y yo íbamos bien vestidas, porque habíamos ido a un concierto a Londres (yo llevaba hasta tacones). De repente uno de los chicos se vuelve así como sonriendo, y yo gilipollas de mí me creo que esta ligando, pero ellos llevan una charla muy animada así que pasamos al lado de ellos, y cuando me doy cuenta siento un tirón en el hombro...

Al principio no supe que pasaba. Me pareció que se me echaban encima, que me querían hacer algo peor. Mi primera inclinación fue la posición de defensa del karate, con las piernas muy tensas, y gritar como una loca. Me volví hacia el tío con el corazón en un puño y le ví con mi bolso: sólo entonces comprendí que estaba pasando. Pero entonces oí como mi bolso se rompía y me dí cuenta que no les importaba lo que pasara. Yo pensé que alguien vendría y nos ayudaría, así que seguí gritando, sin parar, con todo mi corazón. Nadie vino, pero los atracadores se asustaron también y el chico que tenía mi bolso lo soltó, saltó en el coche y se fueron a toda leche.

Después de eso corrimos a casa, pero nos pareció volver a ver el coche, como si nos estuviera siguiendo. Esa mañana había sacado dinero del banco y estaba convencida de que me habían seguido desde allí. Después de una hora sentada en la cama, acojonada, por fin tuve fuerzas para llamar a la policía. Después de una charla por teléfono, decidieron venir a tomarme declaración al día siguiente.

No fui capaz de ir a trabajar, ni siquiera de salir de casa. Vino una chica por la mañana, extremadamente amable y muy consoladora. ¡Me hizo reir y todo! Yo le farfullé un montón de palabras, suposiciones y descripciones inconexas, y ella lo tradujo todo en un resumen que tenía bastante sentido. Cuando se fue me sentí mejor.

Pero ahora, no me siento bien. Tengo mucho miedo. Tengo miedo de cualquier desconocido. Lo que más miedo me da es que no lo ví venir. Podría haber acurrido cualquier cosa... yo no lo ví venir. Y ahora miro coches azules, oigo el sonido de un coche arrancando, veo a un chico joven de pelo rapado y todo mi cuerdo se deshace en temblores... ¿qué me pasa? ¡Yo nunca he sido así!

Me he comprado un coche, el Gorililla, y ahora voy con él a todas partes, como una pringada.
Una vez que te atrapa el miedo no hay forma de quitarselo...
¿Consejos?

Akhenaton, hereje, libertario, obsceno

Akhenaten esperaba sentado apoyado sobre el alfeizar de la ventana de su palacio en la ciudad que había creado para llevar a Egipto el Único Gran Dios del Amor, Aten, el dios del sol del amanecer, el Dios que su corazón había amado aún antes que los sacerdotes del Templo de Tebas le hubieran intentado robar su alma para entregarla a los Dioses de la guerra y el Odio, el Dios de las plumas mal llamado creador de todos los Dioses Amun, y todos los Dioses de la muerte y la tristeza, Anubis, Osiris, Hathor, Horus y todos los otros, cuyos nombres Akhenaten ya había olvidado. Cuando su padre reinaba en Egipto, Akhenaten veía a su pueblo sufrir la furia de los sacerdotes, que por medio de la superstición y el miedo se aprovechaban de la gente de Egipto. Por eso, cuando los dioses le eligieron para ser el Gran Faraón de Egipto Akhenaten supo que su Dios se le había revelado para crear un nuevo mundo. Por eso había luchado durante todo su reinado para combatir la superstición, para destruir las imágenes de los antiguos ídolos, por encima de todo el terrible Amun… el, había creído en la belleza de Egipto tanto que había construido una ciudad que recibiera toda su belleza, Akhet-Aten, el horizonte de Aten, la ciudad más bella de Egipto. Y durante quince años, la ciudad había resplandecido bajo su mandato, y el consejo de Aten, el amor había florecido y transpirado en las cosechas, en los ciclos de la ciudad, y sus habitantes se habían rendido ante la belleza de Aten, el único siempre presente Dios de la luz y de la vida.
Akhenaten miraba ahora los hermosos jardines que el Nilo llenaba de vida cada año, donde cada mañana él y su familia recibían al dios Aten, se bañaban en su gracia y resplandor.
Hoy, sin embargo, la grandeza de Aten no llenaba su corazón.
Hoy, Akhenaton esperaba a la legión de médicos y charlatanes que examinaban a Nefertiti, le hermosa Reina de Egipto, la Reina más hermosa que jamás conoció el Nilo, la Reina de la piel de Jade, amante de Akhenaton y Aten, madre de sus seis hermosas hijas. Akhenaton amaba a Nefertiti porque ella era la misma encarnación del Dios Aten, y había llevado en su seno el fruto del amor.
Hoy, sin embargo, Nefertiti olía a muerte.
Akhenaton miró al jardín, donde la joven Meket-Aten jugaba entre las flores, despreocupada de la muerte de sus dos hermanas.
Ella será mi reina, pensó Akhenaton, ella, que no lleva en su rostro la belleza de Nefertiti sino que ha heredado mi deformidad, ella sabrá como llevar al Dios Aten de vuelta al Amor, como hacernos olvidar esta muerte que nos ha enviado.
Meket-Aten jugaba en el jardín con el pequeño príncipe Tutank-Aten, heredero de la belleza de las grandes Reinas de Egipto, su madre Nefertiti y su abuela Tiye. Akhenaton no sentía afinidad por aquel príncipe que le recordaba a las imágenes de los antiguos faraones, aquellos que rechazaban la verdad, que se disfrazaban de guerreros y predicaban guerras en lugar de rejuvenecimiento. Tutank-Aten sólo soñaba consigo mismo, las enseñanzas de Aten no le interesaban lo más mínimo. Pero si se casaba con su hija podría conjurar el pasado y las maldiciones de los sacerdotes de Amun. Ella traería a Aten de nuevo, y nos haría olvidar la muerte y devolvería la confianza a aquellos que nunca creyeron en Aten, Ay y Horenheb, mis grandes aliados, mis grandes traidores, mis amigos, mis hermanos.
Cuando el médico abrió la puerta de la habitación de Nafertiti Akhenaton vió la tristeza en sus ojos. Y supo que su amada Nefertiti había muerto. Akhen-Aten dudó un momento de su Dios y juró renunciar al amor de su vida. Pero al entrar en la habitación vio a Nefertiti, yaciendo en la cama, con su túnica deslizándose sobre el pecho y los rayos del sol bañándole la cara con su Amor. Akhen-Aten vio en la sonrisa de Nefertiti el reencuentro con sus amadas hijas, en el seno de Aten. Y supo que su Dios no le abandonaría nunca.


El veredicto de la historia:
Akhenaten fue el Dios hereje creador del culto del Dios Sol, Ra, Aten, la primera religión monoteísta de la historia. Perseguido por los sacerdotes de Amun, creo una nueva capital, (Akhet-Aten, hoy Tel-amarna) para adorar a su dios, con su hermosa mujer Nefertiti.
Akhenaten reinó en paz durante más de una decada, pero en los últimos años de su reinado casi todos los miembros de la familia real murieron de repente, probablemente por la aparición de la Peste.
En los últimos años de su reinado Akhenaten se casó con una misteriosa Reina, probablemente su hija, pero que al morir Akhenaten repudió el culto de Aten y volvió a Tebas, probablemente convencida de que los dioses rechazados en el monoteísmo de su padre les habían enviado una venganza en forma de muerte. Parece ser que se casó con un príncipe Hitita pero éste fue asesinado y eventualmente el Rey niño, el famoso Tutank-Amon (llamado primero Tutank-Aten y marcando la transformación religiosa) quien moriría muy joven, acabando con la dinastía que engendró Aten y siendo sucedido por los generales de Akhen-Aten que volvieron a Tebas, Ay y Horenheb. Tutank-Amon, Ay, Horenheb y los que le sucedieron después trataron de hacer desaparecer todo rastro de la religión monoteísta de Aten eliminando el arte y los monumentos de esa época. Hasta la apertura de la tumba de Tutank-Amon y el descubrimiento en el desierto de Tel-Amarna a principios de siglo la herejía del faraón Akhen-Aten permaneció completamente olvidada.
El arte de la época de Aten es muy muy hermoso, me recuerda a Modigliani y representa el aspecto horroroso que en verdad debía tener el faraón junto a la belleza incomparable de Nefertiti. Las facciones exageradas de Akhenaton representan una ruptura con el arte idealizado y estandarizado del resto de los faraones.
El ‘plot’ de Indiana Jones En Busca del Arca Perdida cruzada tiene mucho que ver con la historia de Akhenaten. Se supone que la peli ocurre en Cairo pero en realidad están buscando una tumba enterrada, lo que tiene mucho más que ver con Tebas- Luxor. De hecho la vara que tiene que ser atravesada por un rayo de sol parece estar muy relacionada con el culto del Dios Aten. Además, cuál podría ser la relación entre los faraones y el Arca de la alianza, dada por Dios a los hebreos en su huida de Egipto? Sigmun Freud tenía una respuesta (que a mí me parece imposible, pero a los de Indiana no tanto): Akhenaten no fue otro que Moisés.

Aviso

Egipto, un lugar misterioso y sobrecogedor para el observador occidental, más allá de los límites de la imaginación. Así lo he encontrado. Ha despertado en mí un interés increíble en su historia antigua, una civilización a la que dejé de prestar atención tras sufrir las consecuencias de mi desinterés en historia antigua al entrar al instituto. Luxor, fue, para Egipto, la ciudad del Reino Medio, cuando la capital se trasladó de Menfis (hoy El Cairo) a Tebas (hoy Luxor)... Thebas fue la capital de los faraones hasta que los griegos conquistaron su decadencia y trasladaron su capital a la gran Alejandría. Mover la capital de Menfis a Tebas trajo grandes diferencias: nuevos dioses ocuparon el panteón religioso faraónico y nuevas modas llevaron a abandonar las pirámides para construir nuevos estilos funerarios (tumbas escavadas en tierra) donde ocultar la opulencia de la época más grandiosa del antiguo Egipto.
Yo sólo os voy a contar un poco de lo que me he aprendido... las historias de Tebas, la capital que conoció Egipto en su más increíble grandiosidad... pero siglos de historia salen mal resumidos... En lugar de eso, me gustaría abrir una ventanita a las historias que más me han fascinado. Así que va el aviso: los próximos capítulos de este blog van a estar llenos de traiciones, infamias y amores dignas de un culebrón venezolano: van a estar llenas de guerra, muerte y momificaciones, pero también de amores e ilusiones sin límite… no creo que pueda transmitiros la fascinación que me ha causado Egipto, pero haré lo que pueda…