Llegada a US

Menuda sorpresa: no tuve el mas minimo problema en el aeropuerto!!! El viaje, de ocho horas, se me hizo corto y nada mas salir me costo un segundo pasar la aduana y cinco minutos coger la maleta. Luego en seguida encontre la oficina del alquiler de coches. Otros dos segundos y ya tenia en la mano las llaves del coche. Dios de mi vida es que aqui le dan una llaves a cualquiera!!! Y yo que llevaba doce horicas sin dormir... bueno, pues me voy a por mi coche, un señor Ford Mondeo, de los grandes! Pero si era lo mas pequeño que tenian para alquilar.... Bueno, me subo al coche, y me encuentro la palanca de cambios (P-R-N-D-1-2) y los botones de la navegacion automatica y casi me vuelvo loca... Menos mal que habia un buen hombre limpiando un coche enfrente mia y me explico lo que significaba lo de la palanca de cambios... asi que lo puse en marcha. Ya os imaginais lo que hice los siguiente 20 minutos: dar vueltas como un tonto alrededor del aparcamiento! Y lo de la navegacion me lo explico la taquillera antes de lanzarme al mundo. Como sali de Chicago city? Ni puta idea! Pero unas cuantas horas mas tarde estaba en Michigan City, en un hotel igualico igualico que el hotel donde vivian Bruce Willis y Maria de Medeiros en Pulp Fiction.
Lo primero: los Estados Unidos es exactamente!!!! como os lo imaginais: SUVs de doce metros de largo; casas de listones de madera pintadas en tonos pastel con un receptaculo para el correo en el jardin; McDonalds en TODAS partes; luces de cruce colgadas de cables regulando cruces en avenidas enormes; moteles de carretera llenos de gachos como los ZZTOp pero llenos de tatuajes por todo; portales con columnas griegas; bosques donde cortan el cesped; carreteras eternas que llevan a todas partes con maizales a ambos lados; nubes en el cielo azul mosquitos y ambiente pesado; imitaciones del capitolio en pequeñas capitales de provincia...
Los estadounidenses son geniales, al menos de momento, al menos comparados con los ingleses!!! Son amables colega! Simpaticos! Te dan una palmadita en la espalda de vez en cuando! Desayunan muffins!
Por un lado me gusta esto... por otro es como si tuviera trampa!
Una cosa divertidisima que me paso fue que en Michigan city iba por una larga avenida con el coche y me pare en un semaforo. Entonces un descapotable se paro en el carril de al lado y conducia un tio y me miro y me sonrio, y cuando el semaforo se puso verde se puso a conducir a mi lado, en plan mirandome y tal... Hasta que me pire en el siguiente cruce.
Es que lo que me hace mearme de risa es que es exactamente como me lo imaginaba!!!
Por cierto, que tambien la gente aqui de la conferencia superradical, mogollon de gente superabierta, critica constante de los republicanos, rollo revolucionario: quiza este sea el unico cliche que no me he encontrado, aunque la raza academica estadounidense creo que es unica, es el unico campo donde puedes encontrar de todo!!!
Bueno, amiguitos, muchos besos de vuestra amigueta perteneciente a la secta.
Besos con barras y estrellas
Vane

Que nervios, nerviosossssss

Bueno, mañana cruzo el charco, amiguitos y amiguitas... ahora mismo no puedo ni pensar de lo nerviosa que estoy, pero bueno. Acabo de acabar el paper de la conferencia, (para el viernes, uy uy uy) pero todavia estoy por hacer la presentacion y no he hecho las maletas ni nada; vamos que me ha pillado el toro pero bien. Bueno, espero que todo salga bien, y me imagino que no tendre tiempo de escribir en el blog hasta el dia 3 de septiembre, que es cuando vuelvo.
Muchos muchos besos
Vane

Ser rico para que

¿Para disfrutar de la música clásica?
El otro día fui a ver un concierto al Royal Albert Hall. Si alguna vez habéis visto la peli de Hitchcock, “El hombre que sabía demasiado” el Royal Albert Hall es el que sale en la peli esa. Bueno, lo de ir al sitio este fue bastante impresionante no solo porque los tickets nos salieron practicamente gratis, sino porque además fuimos a ver el concierto en “The queens box”, en el balcón del Albert Hall reservado para la reina. Esto no es porque yo sea una reinona, sino porque una amiga de una amiga trabaja para la familia real, y eso le da derecho a pedir entradas en un sitio de lujo.

La ocasión era ir a un concierto del festival “Proms”, de la BBC cuyo objetivo es promocionar la música clásica (por ejemplo puedes comprar tickets muy baratos para estar de pie). Una de las orquesta reales de Londres (bueno, todas son reales, pero esta además con algo de realeza) tocaba piezas de Wagner y Mozart... el programa era:
StravinskyDumbarton Oaks (15 mins):
LutoslawskiParoles tissées (16 mins)
WagnerSiegfried Idyll (18 mins)
interval
MozartSymphony No. 41 in C major, K551 'Jupiter'
Los Dumbarto Oaks de Stravinski fueron 15 minutos de infernal aburrimiento tratando de capturar la melodía de un quinteto que sonaba tan bajo que apenas podía seguirse. Pero eso no fue nada hasta la llegada de Lutoslawsky, una horrible composición que un amigo describió como “La banda sonora de un mal sueño”. Básicamente la música consiste en pequeñas introducciones de arpa (como si te fueras durmiendo) para saltar inmediatamente a un rollo de percursión y silencios, incluídos los desgallitamientos de un tenor sin la más mínima gracia golpeando con odio la partitura. El espectáculo era tan feo que costaba creer que alguien se hubiera molestado en poner a toda esa gente en un escenario. Para completar, 18 minutos de un Wagner tedioso, nada del espectacular Wagner al que estoy acostumbrada, en su lugar, una catetada.... el descanso lo aproveché para ponerme morada de Gin Tonics (en el Queen’s box se puede beber, cosa que en el teatro no) y aguantar la segunda parte. Uno se pregunta, ¿qué puede ir mal, cuando es Mozart? TODO, TODO puede ir mal; tanto que solo reconoces trozos de la melodía, los violines parecen entrar a destiempo y el resultado el una interpretación aburrida y tediosa...
Cuando salimos no podía dejar de pensar de lo mucho que me alegro de no ser rica... para empezar tener que andar todo el día con tacones (mis pies me tenían frita); pero luego, en lugar de un buen conciertazo, energético, te clavan semejante rollo y como culminación ni siquiera puedes protestar de que no te gusta... era un penoso espectáculo. Me parece que no me van a ver otra vez en un concierto de música clásica en mucho, mucho, mucho tiempo...
Leo en la BBC que la orquesta que iba a tocar el rollo este no pudo venir por culpa de los problemas en aeropuertos etc... quizá fuera esto... sea lo que sea, madre mía que roooooooooooooollo!

Una pequeña historia imaginada

Cuando abrió los ojos no recordaba donde estaba. No era la primera vez que su propia habitación le resultaba extraña. Las las viejas lámparillas con flores traslúcidas se deshacían en sombras alrededor de la habitación. Alex se frotó los ojos y las miró danzar a su alrededor, imaginando un misterioso aquelarre de desesperación. ¿Cuánto tiempo había pasado ahí? Veinticinco años, veinticinco, y poco que contar. Una tarde de pesca de vez en cuando, alternando trabajos de verano e invierno. Dos intentos fallidos de extender sus pocas posibilidades en la universidad. Veinticinco años sentándose a desayunar con su madre, casi sin mirarse, respondiendo monosílabos y sonrisas forzadas. Ni siquiera era su habitación, ya; era un extraño. Deshecho de sí mismo, cansado, echó las mantas hacia un lado y puso los pies en el suelo para levantarse. Su cabeza, aún flotando en cerveza tras la noche anterior, pareció desmoronarse. Respiró hondo. No era la primera vez que tenía una resaca como ésta. No era la primera vez que la vaga imagen de una chica desconocida revoloteaba en retazos de recuerdos, mientras trataba de ponerle un nombre. Alex cogió sus vaqueros, y rebuscó en sus bolsillos, en busca de unos cigarrillos. En el paquete de Malboro, un último cigarro esperaba medio aplastado a arreglarle la mañana. Pasara lo que pasara nunca se olvidaba de guardarse el último para la mañana. Pero había habido mañanas peores que esta... Alex inhaló el humo lentamente tratando de borrar con él el alcohol y los besos de la desconocida. Unas medias arrugadas colgaban del respaldo de una silla; de la mujer, ni rastro. Alex apretó los labios, tratando de apartar algunos recuerdos desagradables, los lenguetazos, las palabras descoordinadas. Se quedó parado mirando por la ventana. Los otros pisos, decadentes, producto de las políticas sociales de los años 60, sin ganas ni inteligencia, se erguían ante Alex, negros, decadentes, llamando a la huída y al olvido.
“¡Alex! ¡Hay alguien por tí llamando en la puerta!” su madre gritó desde la cocina, como un rugido que hizo las paredes temblar. Alex contestó con el mismo volumen y el mismo tono de indiferencia y resentimiento en su voz: “ ¡Ya voy!”
Suspiró mientras exhalaba el humo de la última calada. “Esto es penoso”, se dijo en voz tan baja que no sabía si establa hablando solo o pensando, “no sé que estoy haciendo aquí. Este país se hunde y yo me hundo con el. Necesito sol, necesito tiempo, necesito que mi madre esté lejos...” Miró al poster que colgaba de una de las paredes, junto a una foto de Carmen Elektra en topless invitandole a imaginar. Alex imaginaba más con el otro poster, las palmeras, la playa blanca, se imaginé a sí mismo apoyado allí en un chiringuito, sirviendo coktels a millonarias aburridas y tomando el sol al atardecer. “Me iré a Thailandia. Cuanto antes. Esto no puede continuar así.” Al abrir la puerta de su cuarto vió la silueta de su madre, en chandal, moviéndose alrededor de la cocina. Siempre estaba allí, ajetreada, de un lado para otro, sin poderle explicar a nadie que es lo que hacía. Apoyado contra el marco de la puerta su amigo John le sonrió. “Eh, colega! Buenas noticias. Un trabajo a la espera. Tal vez esta sea tu oportunidad, la oportunidad de ir a to Thailandia, para siempre.”

***
Cuando abrió los ojos no recordaba donde estaba. No era la primera vez que su propia habitación le resultaba extraña. Las las viejas lámparillas con flores traslúcidas se deshacían en sombras alrededor de la habitación. Alex se frotó los ojos y las miró danzar a su alrededor, imaginando un misterioso aquelarre de desesperación. ¿Cuánto tiempo había pasado ahí? Veintisiete años, veintisiete, y poco que contar. Una tarde de pesca de vez en cuando, alternando trabajos de verano e invierno. Dos intentos fallidos de extender sus pocas posibilidades en la universidad. Nueve meses en Thailandia malgastando el dinero conseguido en una gran noche, la noche en que romper un cerrojo le consiguió varios miles de libras. Veintisiete años sentándose a desayunar con su madre, casi sin mirarse, respondiendo monosílabos y sonrisas forzadas. Ni siquiera era su habitación, ya; era un extraño.
Alex se miró las manos cansado. La cama estaba caliente, ahora que Mila yacía plácidamente al otro lado de la cama. Alex se levantó y rebuscó en sus vaqueros el último cigarro. Su madre, Mila, todo eran mujeres diciéndole lo que tenía y no tenía que hacer. ¿Qué sabía ellas? El ya era un hombre, uno que había cruzado el mundo. A traves de la ventana vio los otros edificios, negros, decadentes, y sintió una punzada en el estómago, la misma que había sentido durante veintisiete años, excepto los días contados que se había escapado a Thailandia. ¿Pero como is ahora, con una mujer? Alex miró a la puerta e imaginó a su madre al otro lado, en chandal, dando vueltas por la cocina como si estuviera muy ocupada. Tenía que hacer algo, salir de aquella casa, romper la dependencia de su madre para siempre.
Apuró el cigarro.
“Alex, tu amigo está aquí”- la voz de su madre atronó las paredes. Mila se desperezaba entre las sábanas.
“¿Qué couirre?”
Alex tiró el cigarro en la papelera, y salió de la habitación, sin contesar. Apoyado en el marco de la puerta su amigo John le sonrió. “Eh, colega! Buenas noticias. Un trabajo a la espera. Tal vez esta sea tu oportunidad; eso si no te lo fundes todo en putas en Thailandia.”

Entendiendo al Homo minusapiens pretenciosis

El mundillo de la academia
Ayer tuve una cena muy interesante en sustitución a la cena a la que no pude ir el día anterior... la verdad que estuvo guay, en particular porque estuvimos hablando de algunas cosas muy interesantes. Algunas de ellas, las típicas cosas graciosisímas de los ingleses (mi amiga Manu ya está de vuelta de Italia y sus observaciones son descojonantes). Ayer, por ejemplo, mi amiga nos contó que había ido a una presentación sobre cultura china; aunque la charla parecía interesante, la presentación fue aburrida hasta el extremo. La chica que presentaba no hacía ningún esfuerzo por ser entendida y la presentación parecía durar horas y horas y nunca tener fin. Todo el mundo estaba aburridísimo. Después de 45 minutos de rollo infinito la charla por fin acabó, con uno de esos finales extraños, cuando el que presenta se queda en silencio y la audiencia, medio dormida, no se entera que tiene que entrar con los aplausos hasta que una vocecilla, normalmente el supervisor (la única persona que puede seguir la presentación) carraspea salvajemente despertando al personal y la sala se sumerge en una oleada de aplausos malentendidos. En este caso, cuando por fin el eco de los aplausos se disolvió en la frialdad de la sala, la organizadora del evento se levantó para agredecer la charla con las siguientes palabras “Querida amiga, muchas gracias pro habernos ofrecido esta presentación tan fascinante”. Y ahí viene la indignación: ¿por qué fascinante? ¿No había sido un rollo aburridísimo? Fascinante es algo que te hipnotiza, que te captura la imaginación y te la devuelve completamente differente. ¿Por qué decir que una presentación aburrida es fascinante? Decir que la presentación ha sido agradable sería exagerado, pero llamarla fascinante implica reírse en la cara de quien ha hecho la presentación. ¿Por qué adular, siempre con una sonrisa de esas en las que los ojos no acompañan a la boca? ¿No es mejor confrontar la dura realidad? Bueno, pues eso es a lo que algunos nos enfrentamos cada día, a esta constante pantomima, a tener que escuchar cumplidos pronunciados por una boca arrugada como si a su dueño le estuvieran insertando un supositorio en ese mismo momento. Ni que decir tiene que esta anécdota no pasa de ser eso, y que hay mil millones de honrosas excepciones; pero de todas formas la moraleja ahí queda: prefiero una crítica negativa que un cumplido a regañadientes.
Pero la conversación (la de ayer en la cena) continuó por derroteros más interesantes. En particular, en cierto momento nos interesamos, con gran alegría por mi parte, por la diferencia entre las ciencias sociales y naturales y sobre que merece nuestro interés investigador. Como yo soy una ferviente creyente en las ciencias sociales paso de ponerme a explicar por qué es importante entender el por qué y el como de la investigación, o por qué es importante estar al día de las corrientes filósóficas que han intentado explicar las limitaciones y desventuras a las que se enfrenta en conocimiento humano.
Esta discusión me ha llevado ha elaborar la siguiente “clase magistral” sobre las diferentes especies que pueblan el ecosistema académico. En particular me refiero a la existencia de dos species: El Homo supersapiens inintelegibilis y el Homo minussapiens pretenciosis. Para mejor comprensión, el texto puede leerse imitando el acento de Félix Rodríguez de la Fuente.
El Homo supersapiens ininteligibilis es un animal de apariencia temeraria e impulso tempestuoso. Su habitat consiste en las oficinas de estudiantes de doctorado, conferencias organizadas a nivel local y demás localizaciones donde se discutan temas varios y elegidos aleatoriamente. La actividad principal de este animal intrépido es la lectura. Sus ojos se quedan atrapados en los libros ayudando al cerebro a memorizar frases, latinajos, nombres incomprensibles y números de página. Este concienzudo trabajo en su actividad diaria permite al Homo supersapiens enfrentarse a situaciones conflictivas. Cuando se siente atacado, el Homo supersapiens abre la boca y emite sonidos inintelegibles entre los que solo se entienden fechas, páginas y palabras con los siguientes sufijos y prefijos: –ismo, –logia, -lógico, post- , meta-, mito-, para- etc (algunas veces las palabras solo contienen prefijos y sufijos, como mitoismo, paralogia o metalógico). El contrincante del Homo supersapiens huirá espantado por semejante poderío, pero nunca del todo convencido por los confusos argumentos de este animal. Como consecuencia de su instincto agresivo el Homo supersapiens se verá abocado a una vida solitaria en la que solo se podrá comprender a sí mismo y abandonándose a una eterna lectura que incrementará su agresividad.
El Homo minussapiens pretenciosis es en apariencia muy similar al Homo supersapiens. Sólo un cuidadoso análisis etológico nos permitirá analizar las diferencias esenciales entre estos dos seres. En situación de conflicto, el Homo mimussapiens usará las mismas herramientas que el Homo supersapiens, abrumando a su contrincante en un torrente de palabras sin sentido. Sin embargo, su habilidad en el uso de esta arma arrojadiza no corresponde al delicado y concienzudo estudio del Homo supersapiens. En lugar de ello, el Homo minusapiens recoge su conocimiento por medio de un hábil y somero análisis del lenguage de los Homos supersapiens, memorizando solamente aquellas palabras que producen un mayor efecto sobre su contrincante. La charla del Homo minussapiens es todavía más complicada que la del Homo supersapiens, aunque a veces son imposibles de diferenciar. Si bien es cierto que es muy difícil differenciar las dos especies, aquí tenéis algunas pistas que no dejan lugar a dudas:
1. El conocimiento del Homo supersapiens es bastante completo; en la soledad de un encuentro no conflictivo, el Homo supersapiens es capaz de tener una conversación normal sobre temas de cultura general. El Homo minussapiens, por contra, es un botarate que no puede hablar de nada fuera de su propio tema de investigación.
2. Como corolario de lo anterior, el Homo Supersapiens es capaz de hablar con palabras de menos de tres sílabas. El Homo minussapiens no.
3. Si ambos especímenes se encuentran haciendo un proyecto de doctorado, es muy fácil diferenciarlos: el Homo supersapiens pasará el máximo tiempo posible haciendo un trabajo concienzudo. El Homo minusapiens pasará el menos tiempo posible haciéndolo y se aprovechará de materiales recogidos de la biblioteca o en los servicios. Una vez acabados ambos trabajos, será imposible diferenciarlos de nuevo: ambos trabajos serán inintilegibles.
4. Curiosamente, será el Homo minusapiens el que consiga accesso a posiciones de liderazgo dentro de la manada y no el Homo supersapiens. Esto es debido a que el Homo supersapiens necesita mucho tiempo para la elaboración de palabrajos, mientras que el Homo minusapiens, que simplemente las copia, tiene tiempo para desarrollar habilidades políticas que le permiten subir en la escala con más rapidez.
5. Si en una discusión dialecta el sujeto aplasta a su contrincante hasta que el otro suplica clemencia, sin ofrecer ninguna puerta al entendimiento, entonces no hay duda alguna: se trata de un Homo minusapiens.

EJERCICIO 1: Busca un ejemplo de alguien que conozcas que pertenezca a este mundillo, preferiblemente en las ciencias sociales (pista: por ejemplo alguien que esté haciendo el doctorado). ¿A qué grupo dirías que pertenece? ¿Supersapiens ó minussapiens? ¿En qué te basas para llegar a esa conclusión?

EJERCICIO 2: Piensa tres o cuatro palabras raras que el Homo minusapiens o el Homo supersapiens usen frecuentemente. Ahora intenta hacer tres o cuatro frases con dichas palabras, simplemente invirtiendo el orden aleatoriamente. Intenta no usar monosílabos, particularmente artículos o conjunciones. La práctica de este ejercicio permite alcanzar un conocimiento razonable del lenguage de estos especímenes.

Conflictos

Bueno, dado que mi concentración esta bajo mínimos me ponder a escribir algo en mi pobre blog abandonado. Hoy he tenido un dia rollazo y es que no me podia concerntrar... al final me he puesto a buscar hoteles en Internet, para irme a Chicago; resulta que he conseguido un chollo, me he alquilado una habitacion en el Hilton por £50 y me he puesto muy contenta. Chicago es un rollo porque es una ciudad de convenciones y todos los hoteles son carisimos... esto me parece caro, pero la verdad es que no es caro para ser Chicago (el hostal ya estaba a £30 y eso era compartiendo habitacion con 10 extraños).
Bueno, habiendo solucionado estos problemas paso a contaros mis aventuras de la semana pasada. La semana pasada descubri por qué me cabreo, cuales son las razones que me llevan al cabreo. Esto lo hice haciendo un test psicológico de lo más tonto, que es algo así como el horoscopo: es una idiotez, y suena a cuento chino, pero encaja en tu vida como anillo al dedo.
Basicamente el test dice que soy un cubo, bueno, que estoy en el centro, que me en situaciones normales me adapto a lo que me pongan en el plato; ni chicha ni limona; y vamos, que me da igual y estoy para lo que haga falta... pero lo que el test también dice, es que cuando me encuentro en conflicto, cuando me cabreo.... entonces me vuelvo meticulosa: lo único que me importa entonces es que esta bien y que esta mal, me pongo a discutirlo todo. Si, con la persona que me he cabreado, me sigue el argumento, negocia, me escucha y razona conmigo... entonces se me pasa automaticamente. Pero si la persona con la que me he cabreado hace una de estas dos cosas, a)ponerse a tomar decisiones y dar argumentos no razonables, simplemente porque hay que tomar una decisión urgentemente; b) echarme la culpa de todo y hacerse la victima, entonces, amiguitos, la hemos liado. Cuando se me acaben los argumentos empezaré ha decir “lo que tu quieras” pero pasaré de todo. Ahora, si siento que la persona con la que tengo el conflicto no solo no me escucha sino que además me intenta llevar a su terreno, o manipularme, o cuestionar mi propio sistema de valores, entonces saltaré de forma explosiva, y más vale que tengas las orejas llenas de cera...
Totalmente verdad. Y aquí van los ejemplos. El primero ocurrió en Bosnia. La cosa fue más o menos así: estamos en un bar, la noche de mi despedida con mi traductora, su novio, y otros amigos. El novio de mi traductora, como todo buen Bosnio, se siente obligado a invitarnos. Ahora, el chico esta en sus últimos años de universidad, y el dinero no le abunda. Pero como buen bosnio, cuenta sus pocas monedas y le va medio en secreto a pagar al camarero (esa es la forma de hacerlo, sin que nadie se de cuenta). La cosa que cuando me doy cuenta, el camarero y el estan discutiendo en Bosnio. El novio de mi traductora esta muy avergonzado, pero al final ella me cuenta que el camarero le ha hecho un lio con el dinero; de hecho no era la primera vez que el camarero nos hacía algo así. Así que adoptamos una estrategia de resistencia: nos traemos birras de la calle. Entre tanto, el novio de mi traductora, con un cabreo horrible, se marcha a casa; entre tanto, unos amigos franceses acaban de llegar. Uno de los franceses es un pintor que adora los Balkanes. La verdad que el chico es interesante, pero su ingles es peor que mi frances, asi que cuando mi vocabulario frances se agota, ya no nos queda conversacion. Entre tanto mi traductora y los demas no dejan de llenarme el vaso de cerveza, y me empieza a afectar la cabeza. Pero en cierto momento, el frances me tiene arrinconada y hasta los huevos; necesito un cambio de escenario. Ha habido una última ronda, así que me voy a pagarla, a escondidas, como hacen los bosnios. Pero, de nuevo, el camarero, cabreado porque bebemos poco para lo borrachos que estamos, me enseña la cuenta: sorpresa sorpresa, doble de lo que yo asumo que tenía que pagar. Aquí empiezo ya ha cabrearme. Subo arriba, le digo a mi traductora que me parece que nos quieren liar otra vez y le pregunto si recuerda cuantas cervezas hemos tomado. Sus cuentas corresponden con las mias. Aquí la Vanesa analítica necesita hacer lo que es correcto. Pagar por el número de cervezas exacto, ni más ni menos. Antes, no estaba en conflicto, me daba igual pagar de más. Pero, después de ver al camarero (que me trata como una estúpida) no estoy dispuesta a pagar un céntimo más. Después de darle la coña al camarero, le convenzo, pero al convencerle (demasiado fácil) me pregunto si no sería incorrecto. Entonces, me da por contrastar esto con los demás y les pregunto si consideran que mis cuentas son apropiadas (malo, esto de dudar de mí misma). Entre tanto, el francés, que no se entera de nada y encima se ha perdido la mitad de la película, baja a hablar con el camarero y cuando sube me dice que me olvide, que ha pagado el todo. A mí esto me mosquea, porque a)no soy tacaña a no ser que sospeche de alguien; b)me parece que es demasiado condescendiente con mi persona, quien solo esta tratando de hacer lo correcto. Y entonces lo veo. El francés no ha entendido la situación. Así que pacientemente- siempre mantengo la paciencia en la primera fase del cabreo- trato de explicarle la historia entera. Entonces el tío me catapulta hacia fase 2; el tratamiento condescendiente se incrementa exponencialmente, y encima el tío me da lecciones de “La ley del Bar” como la llama: “quien bebe cerveza paga y vosotros habeis bebido cerveza”- “si pero no tanta”. Bueno, cuando me suben el tono de voz entonces llega mi fase 2: “Bueno, tío, lo que tu quiera, tu lo has pagado, no es mi problema, y me importa un bledo.” Discretamente les indico a los demás que nos vayamos, y que tratemos de dejar al individuo lo más lejos posible. Pero el tío lo tiene muy claro. Lo tengo que entender. Tengo que entender que el tiene razón. Yo le he concedido que el no me pueda entender y el no me concede ese privilegio. En lugar de eso, empieza un sermón. Dos minutos después mi cara empieza a cambiar. Estoy muda, volando a fase 3. Me empiezo a notar que voy a explotar, pero el gilipollas no se da cuenta hasta que es demasiado tarde y ya le estoy gritando con una fuerza en el bar que es imparable. Mis ojos hierven, las venas de mi cuello estan infladas. No necesito respuestas a mi explosión, me doy la vuelta y ando hasta la puerta. Ni siquiera miro atrás. El resto de la noche (con todos mis otros colegas que no entendían nada) me la paso disculpandome, pero con el frances, a quien nunca volví a ver, esta roto para siempre. No quiero saber nada de esa persona nunca más. Así que ya lo sabéis, no me llevéis a fase 3. No puedo recordar ahora otras veces en las que haya explotado (no vale gritar, porque puedo gritarle a alguien que pienso que es idiota, pero la de los ojos saliéndome de sus cuencas, me la habéis visto alguna vez? Habéis visto a Mrs Hyde?).
La segunda anécdota es la del conflicto que me encuentro más frecuentemente. Imaginemos que tenemos un problema a), vease, montar una tienda de campaña (curso de liderazgo en Gales, semana pasada). Bueno, lo normal es que alguien sepa hacerlo. La semana pasada nadie de nosotros tenía la más remota idea. Bueno, yo sabía, pero daba la casualidad que esta tienda se montaba de forma inversa a todas las tiendas que yo he montado en mi vida, levantándose primero la cobertura externa y colgando la tienda interior desde dentro (el mundo al revés total- la casa por el tejado). En fin, primera fase del conflicto: yo intento argumentar porque creo que hay que montar la tienda interna, en base a mi experiencia previa. Todos los demás ven claramente que eso esta equivocado. ¿Alguien me lo explica? No. En lugar de eso, deciden hacer una votación, y prácticamente me vetan del grupo: lo que eso significa es el aislamiento total de mi persona. Ahora, mi conflicto no es con el grupo. Hay gente que solo ha expresado una opinión. Mi conflicto es con la persona que ha organizado una votación para resolver un problema que es de lógica, no de fuerza. Si hubiéramos estado discutiendo un problema moral, me hubiera parecido bien hacer una votación. Pero si discutimos un problema de lógica hay que discutir la solución. La conclusión es: tenía razón pero no consiguieron montar la tienda de campaña. ¿Por qué? Por echar miembros por votación (yo fui solo la primera, y hubo gente a la que no hubo oportunidad de votar, se desligaron del problema inmediatamente). Pro abrumar en lugar de pensar.
O sea, he aquí mis principales valores: si nos ponemos a discutir, no me llevarás a tu terreno si no me demuestras que tus argumentos se basan en “lo que es lógico”- aunque la misma lógica de los argumentos puede ser discutida- yo creo que de ahí que prefiera tener discusiones dialécticas que de otro tipo.
Bueno, no sé me debía un desahogo.
Hoy ha sido un día raro. Por ejemplo mis amigos de Guildford se han ido de cena tras votar todos en contra mía (hoy era el día de la semana que peor me venía, tengo que prepara dos reuniones mañana); y básicamente estoy un poco aislada y triste. Si ha esto le sumamos que otro tio del curro me ha echado los tejos (yo no se como lo hago, pero es que ademas nunca me gustan ni un poquito) y que encima la comida de la cantina ha sido horrible por primera vez en dos años, y que el Jueves de esta semana me llega con retraso, y que ayer hubo inundaciones y mi viaje a Guildford fue un horror con casi un homicidio involuntario del taxista que me llevaba, y que además el canario esta perdido en algún lugar de UK pero me da sustos que me muero y al final nunca se molesta en llamar, y que quiero estar con mi mama y comer tortilla de patatas... después de todo esto, necesitaba el desahogo, chicos, muchas gracias.