HINKITY-PINKITY

El otro día mis “hosts” me invitaron a la barbacoa que daban en su casa. Tengo que admitir que al principio-hasta casi al final- me dio un poco por saco porque yo no conocía a nadie y parecia un pato en una pecera, no sabiendo cuales son las normas... por ejemplo, yo llevé una botella de vino (Mateus, ya me dolió, ya) y cuando me ofrecieron de beber dije, pues Mateus, que si no. Me parece que no sentó muy bien, porque la botella apareció misteriosamente en mi nevera y nadie más jamás bebió de ella... ahora todos bebimos PIMS que es una versión de la sangría pero a la inglesa- o sea, peor- y en la barbacoa había una gran variedad de salchichas, patatas con mayonesa, y hamburguesas... ah y salchichas! Pero a mogollón... La cosa es que si te apetece algo rico, pues te lo traes tu mismo. Por ejemplo, había un colega que había traído salmón, y se lo estaba haciendo a la barbacoa... resultaba bastante raro, el tío comiéndose un salmón con una pinta esquisita y todos los demás llenándonos la boca de salchichas... ¡pero es que las barbacoas son así! Ahora que ya me he aprendido las normas, mejor no voy a ninguna barbacoa, porque si llevo algo rico seguro que se lo ofrezco a todo el mundo y me quedo sin nada, y si no llevo nada rico, nadie me ofrece de todas maneras... no se, hay muchos tipos de gorroneo contra los que hay que luchar, pero algunas formas de luchar contra ello favorecen el individualismo y el a mí me importa un cuerno!
Pero tengo que decir que esa noche conocí a un puñado de gente genial, no solo los hijos de los dueños de la casa que son encantadores, sino también algunos de sus amigos (algunos de los cuales creían que España podría tener una oportunidad en el Mundial, increíble!). Pero lo mejor fue un juego, el HINKY PINKY.
El juego consiste en que cada jugador da una pista para adivinar una pareja de palabras. Además de la pista, las palabras riman y tienen el mismo número de sílabas. El número de sílabas puede ser uno, dos, tres... y eso se indica porque el jugador antes de decir la pista tiene que decir:
HINK-PINK: para palabras de una sílaba
HINKY-PINKY: para palabras de dos sílabas
HINKITI-PINKITI: para palabras de tres sílabas
Y así sucesivamente.
Por ejemplo:
HINKY-PINKY
“Deliciosas pompas que explotan en tu boca”

Respuesta: “PETA-ZETA”- Ahora me doy cuenta de que aqui hay espacio para el juego de palabras.

¿Os apetece jugar?

1- HINKY-PINKY
“Los grandes pectorales de un empecinado votante del PP”

2- HINKITY-PINKITY
“Una posible alternativa al eterno “gilivatios-tontin”, para aquellos a los que os guste el bacon y hayais pasado vuestra infancia en Bailo”

3-HINK-PINK
“El repollo se trasnforma en un luminoso astro”

El todo y la inconsistencia

Bueno, como este es mi blog y hago con él lo que quiero me he tomado la libertad de presentaros aquí la traducción del artículo de Verena Hubert-Dyson "Godel in a nutshell" publicado por EDGE

GODEL EN UN SEGUNDO

La esencia del “Teorema de lo completo” de Gödel es que un sistema no puede ser simultáneamente completo y consistente. A grandes rasgos, la conclusión antropomórfica es que hay tres tipos de persona: esos que tienen respuestas para todo; esos que se aterran ante la inconsistencia; y esos que saltan sobre los agujeros dejados por lo completo y la lucha entre las inconsistencias, a pasos de gigante- si es que aún siquiera notan esa lucha- o si no, sucumben a la tragedia de la condición humana.

El primer tipo de persona es aquel que siempre tiene en la manga una referencia a las autoridades: la religión, la burocracia, los gobiernos y hasta los propios prejuicios. Postulan un Ser Supremo que conoce todas las respuestas, porque, según ellos, hay una respuesta para TODO. Sortean las inconsistencias saltando sobre ellas, apartándolas a un lado, barriéndolas debajo de la manta, ignorándolas o riéndose de ellas. Este tipo de personas son impredecibles y exasperantes aunque a menudo te desarman con su encanto.

El segundo tipo de persona es más heroico e independiente. No se asustan ante las vastas extensiones de lo desconocido; avanzan y se deleitan sobre cada nueva pregunta nacida de las respuestas a otras preguntas. Pero cuando se levantan contra el muro de la inconsistencia entran en la erupción violenta de una locura rabiosa. Estos claustrofóbicos son, de hecho, las mentes científicas.

Finalmente existe el individuo corriente que construyen su experiencia de la vida y el mundo con ambos aspectos del teorema de lo completo, la inconsistencia y la falta del conocimiento completo. Algunos de estos individuos comunes, al dejarse llevar hasta el límite por las barricadas de la paradoja y las trampas de lo desconocido, se vuelven locos.

La Chica de Ipanema!

Ayer quedé con un chico, pianista, para tocar unos cuantos standards de Jazz.
No hay canción más bonita en el mundo que “La Chica de Ipanema”, al menos el pianista y yo coincidimos en algo, y al final de la tarde al fin dimos con una canción que pudimos tocar juntos.
El problema es que para ser músico lo de menos es la técnica y lo de más es el swing. Me importa un bledo que me toque el bolero de ravel a la pata coja y pestañeando, yo lo que quiero es swing! En fin, que mi reunión con el pianista fue un éxito en el sentido de que yo me defendí lo que pude... pero un desastre en el sentido de que lo que el tocaba no tenía la más mínima vida... es una pena cuando ves un par de manos tocando con cierta técnica el piano sin infundirle la más mínima alegría. El piano parece que se muere de pena, y protesta, arrancandose sonidos inconscientes... como cuando se te cortan las natillas... o como cuando se hace el amor sin ganas... o como cuando un ruiseñor mecánico cuyo canto no se puede comparar con un ruiseñor de verdad... así de triste era.
Cuando estuve en España hace poco mi padre me dijo que cantaba sin espíritu... la verdad que debe de tener razón, ayer me dí cuenta de lo que quería decir exactamente. Este tío no tenía espíritu alguno... casi que mi propio espíritu relumbraba por todos los lados al lado del suyo...
Aunque de algún sitio salió la chica de Ipanema, y por un momento la cosa funcionó.
Pero al final acabé enfadada. Sabéis que una canción se puede cantar en diversas “claves”, aquí les dicen “keys”. Por ejemplo, no es lo mismo que “Strangers in the Night” la cante Sinatra o que la cante Nina Simone. Porque sus voces son diferentes. Pues el chico no lo entiende. Una voz es un piano, debe pensar... así que se pone a tocar y yo de buenas le intento seguir, pero vamos, asumiendo que no me va a salir más que un mero susurro. Cuando acabo la canción le digo: “Siento no haberte podido seguir en ésta”. La respuesta:
“Tranquila, yo soy profesor. Y mis alumnos cantan mucho peor que tú”
Hombre gracias!
Bueno, que hago, quedo con él otra vez o no?

Recordando Bosnia

Holitas,
ya os dije que todavia tenia muchas cosas que contar de Bosnia. Hoy nada mas queria colgar esta foto tan divertida que le hice a un guia aleman en cuyo grupo me cole con un coleguita coreano que conoci ese dia y con el que me hice un tour mostareño. El guia se lo paso pipa haciendo chistes sobre nosotros mientras nosotros no le entendiamos ni papa, pero entre tanto nos enseño el traje tradicional bosnio (es el que lleva puesto).

El traje rojo que esta sobre la silla es la version femenina que luego tuve ocasion de probarme. Tambien tengo una foto... pero es tan ridicula que no me he atrevido a colgarla ni en mi blog...
Bueno atencion a la cara de los alemanes... madre mia, !que duro es ser turista!!!
Atencion, tan duro como esto:












Diccionario de inglés

Ya os he hablado de mi amiga Manuela, que no solo es una filósofa sino también una aguda observadora de su entorno… bueno, Manu está convencida de que hay diferencias irresolubles entre el carácter mediterráneo y el británico. Así que inspirada por las palabras de Manuela he decidido hacer un análisis de los británicos, en particular, de su uso del lenguage corriente.
La primera característica de los británicos es la absoluta necesidad de evitar el conflicto a toda costa. Nunca estarán de acuerdo contigo pero jamás de los jamases te lo dirán a la cara. Por ejemplo, a la hora de la ver algo en la tele, una película de Fellini no tiene nada que hacer con el Gran Hermano (Big Brother). Gran Hermano es casi como una religión (aunque ya le he dicho a Manu que en España casi que también). Pero, no te van a negar que tu quieras ver la película de Fellini. Te dirán, “claro que puedes ver la película”... pero en su rostro estará incrustada esa expresión de me la estás metiendo un dedillo por el ano... En lugar del ataque directo (“anda, déjame ver el gran hermano”), nos encontramos con una compleja sucesión de ataques indirectos: “no piensas que esta película es un poco aburrida; hay estoy tan cansada que no me puedo concentrar; desde luego, hay que ver las cosas que se inventan algunos...” Todo esto aderezado con continuos viajes a la cocina etc etc etc. Hasta que te das por aludida, apagas el vídeo y te encierras en la habitación. Así que ya sabéis, todas esas alusiones al aburrimiento significan en realidad “Déjame ver el puto Gran Hermano”
La verdad es que esto es una cosa trivial. Casi que les puedes ignorar, tú a lo tuyo y si quieren ya te lo dirán. Pero ya sabéis, Inglaterra es el reino de la complejidad. Así que las cosas empiezan a complicarse cuando empiezas a tener colegas ingleses, y empiezas a tener que hacer cosas como quedar para ir a tomar una copa, ir al cine, ayudarte en algo. Entonces la cosa se vuelve complicadísima...
Primero está el “uy, tenemos que quedar algún día” que uno recibe muchas veces en el trabajo. Tu respuesta inmediata es: “Muy bien. ¿Cuándo?”. Y la respuesta es “Ya te llamaré”. Conclusión: Jamás, digo, jamás te llamará. Olvídalo. Eso de “quedar” es una especie de metáfora que expresa la represión ejercida por algún familiar durante la infancia o algo peor. Es casi compulsivo. “Tenemos que quedar algún día” en realidad significa “Tenemos que vernos casi cada día en el trabajo, así que mejor nos sonreímos un poco y hacemos el paripé y así cuando me levante por la mañana y tenga que cagarme en todos los muertos del jefe no incluiré los tuyos también”.
Un caso más extremo ocurre cuando conoces a alguien a quien ves regularmente, y te lo encuentras por casualidad en un sitio de ocio. Por ejemplo, hace un mes fui a tomar una cervecilla con un amigo de Málaga, Paco. El chico es bastante atractivo, moreno, muy español, estilom Javi Grau. Había dos locatis en el pub, de 50++ que no le dejaban en paz, chico, no podíamos ni hablar. Y al final le dicen “uy, tenemos que quedar otro día”. Y Paco les contesta, “vale, ¿por qué no me das tu teléfono y te llamo cuando pueda?”. Y la respuesta es “bueno, no te preocupes, si la verdad, nos vamos a ver por aquí cualquier día.”. O sea, el “uy, tenemos que quedar otro día” significaba en realidad “la verdad es que te echaría un casquete de no te menees, y ya me hace falta porque mi John no me da muchas alegrías pal cuerpo, pero la verdad es que el hombre me cubre los pagos de la hipoteca mientras yo vengo a hacer el gilipollas al pub, y de todas formas eres 20 años más joven que yo y por mucha atracción sexual que sienta no voy a pasar el ridículo de tratar de seducirte, y lo que es peor, a lo mejor tengo que pagar y todo”. ¡Paco se fue de mala hostia!
El caso inverso es la repera también. Porque al menos las británicas te insinuan que estás jamón, si eres un tío. Los británicos por contra, ni te miran. Tú no eres una mujer. No. O si lo eres, no lo han notado. Manu dice “En Italia los chicos llegan a ser pesaos a veces pero es que aquí, ni te silban cuando andas de bajo de una obra”. ¡Quien le iba a decir a ella que echaría de menos las groserías y los piropos de los obreros! Aunque bueno, creo que tampoco importa mucho porque según Manuela los británicos son los hombres menos atractivos del mundo. Tanto es así que cuando ve a uno que sí es atractivo, casi que se lo apunta en su reducida lista de tipos británicos atractivos... Bueno, claro, es que ¡competir con los italianos es difícil!
Luego hay otra variante del lenguage inglés que duele más. Esta es la que estoy sufriendo yo estos días, y por lo que Manu me estaba consolando ayer. La cosa es así. Estoy con esto del Jazz, y de verdad me gustaría encontrarme con alguien a quien también le molara esto para tocar juntos y eso... Pues parece que tengo dos opciones. Los dos ingleseses. Los dos supersimpáticos. Uno toca la guitarra; el otro el piano. De un modo u otro he acordado mil veces con cada uno que nos juntemos para ver que tal sonamos juntos. Todo sea dicho, no tengo muchas esperanzas de hacer grandes florituras, pero cantando se aprende, y lo que me apetece es ponerme manos a la obra cuanto antes. Con el del piano esta empezando a ser agonizante. El jueves, no el domingo, no el martes, no el viernes... siempre dejándolo para otro día. Soy yo la que tengo que ir a su escuela que está a tomar por culo. Pues siempre lo dejamos en “Nos vemos el viernes”, pero del martes al viernes no hay noticias del hombre... El otro chico ha aparecido en las últimas semanas, y la verdad es que es encantador. En esta ocasión es él quien me ha propuesto que nos juntemos para enseñarme sus canciones y eso. Pues igual: quedamos el miércoles. Sin noticias hasta el miércoles, cuando me entero de que se ha ido a no sé donde. Pero no te llama para disculparse, no, te llama para decirte que quedamos el jueves. A lo mejor el jueves yo no puedo, que sé yo. Bueno, es igual, porque nunca más te llamará para decirte cuando quedamos el jueves. Y el caso es que me da por culo, porque me gusta hacer planes y tal. También me gusta ser espontánea, pero, con esto me llama otra gente para salir y mi respuesta es “Me encantaría pero he quedado con fulano para tocar unas cancioncillas” y luego fulano desaparece del mapa... El truco es nunca fijar el compromiso. Vamos, que se dice “Quedamos el miércoles”, pero no se dice “Quedamos el miércoles a las seis en la puerta de la estación. Y sin cambios”. Bueno, pues llevo un cabreo de no te menees. O sea que “Quedamos el miércoles” en realidad significa “Mira, si no me costara ningún esfuerzo, me molaría quedar para tocar, a lo mejor, si me apetece, pues te llamo, pero en realidad ni te preocupes porque está en el fondo de mi lista y como me salga cualquier otra cosa pues no voy a sentir la más mínima necesidad de darte una explicación.” La próxima vez que me diga un inglesito “Quedamos el miércoles” le voy a contestar “En tus sueños, idiota”.
O puedo tomar otra ruta, menos agresiva. Es la ruta que ha tomado Alberto, un amigo de Zaragoza que trabaja en el laboratorio. Hoy ha venido al curro (a la reunión del departamento) con una bufanda del Barsa. Uno dice, “va, llevar una bufanda del Barsa es un mero signo de alegría y felicidad por el triunfo conseguido ayer en la Champions”. No, no, no, lo que Alberto está diciendo es “Jodeos, cabrones, creíais que nos ibáis a aplastar y os hemos dado una paliza de aupa, ja ja, idiotas como os atrevéis a confrontar a un aquipo ESPAñOL; a tomar por culo la batalla de Trafalgar, ¿a quién le importa cuando os hemos dado una paliza de aupa en la Champions y nos llevamos el título a casa?”

NOTA: Justo cuando iba a poner esto en el blog ambos dos, mis colegas ingleses, me han llamado para disculparse. Bueno, ya sabéis, las comparaciones son odiosas... pero divertidas ¿no? Llevo toda la mañana una sonrisa en la cara mientras escribo esto.

¡Más Jazz!

¡Hola! Vengo hoy cansadísima, haciendolo todo a cámara lenta... eso que me pasa siempre cuando he salido el día de antes. Ayer me escapé a Londres con mi amiga italiana, Manuela, y fuimos a una charla sobre filosofía. El tema de la charla era: ¿existe la verdad? ¿Importa qué exista?
El tema de la charla estaba motivado por la encrucijada en la que nos encontramos en este siglo XXI. Por un lado, la gente bienpensante y razonable se encuentra con que ya no es viable argumentar el pleno conocimiento de la verdad; en su lugar es más razonable pensar que podamos estar equivocados ante opiniones que contradigan las nuestras. La alternativa es el autoritarismo intelectual, es decir, los que dudamos nos enfrentamos a que una gran parte del mundo nos confronta diciendo que si nosotros no sabemos si tenemos razón, ellos SI LA TIENEN. Y claro, esto es algo muy difícil de afrontar. En la charla nos dieron un ejemplo muy interesante:
Esto es un profesor de filosofía y ética el que le dan una beca, cuya condición es asistir a diversos encuentros para el entendimiento y la tolerancia. El primer encuentro era una mesa de negociación entre representantes de diferentes religiones, como corresponde a la sociedad multicultural... Así que cada representante empieza a hablar de su religión. Primero el representante budista empieza a explicar que la reencarnación ocurre en un ciclo y que la única manera de librarnos de ese ciclo consiste en meditar etc. Y todos le contestan: “Ah, muy bien, si a tí te funciona...” Después le toca el turno a un representante del Voudoun, que empieza a explicar que el Dios supremo mezcla el bien y el mal en partes iguales. Y todos contestan: “Ah muy bien, si a tí te funciona...” Y así van dando la vuelta a la mesa, con cada representante explicando los principios de su religión hasta que llegan al representante católico y empieza a decir que cree en un Dios, pero es un Dios uno y trino, porque consiste en un padre un hijo y un espiritu santo... Y todos, con mucho escepticismo, contestan: “Ah, muy bien, si a tí te funciona”. Y el católico dice: “No si a mí me funciona no, porque esta es la palabra de Dios, y si no la creéis estáis condenados al infierno”. Así que en la mesa se hace el silencio sepulcral. Todos se miran con los ojos como platos y tras un segundo de reflexión le contestan al señor obispo al unísono: “Ah, muy bien, si a tí te funciona...!”
Como chiste es un poco flojo, ya lo sé, pero creo que es una buena representación del debate que tratábamos de entender ayer por la tarde. Uno de los filósofos invitados proponía que la verdad se puede alcanzar a través del razonamiento, siempre y cuando se acepte la duda de que el propio razonamiento pudiera estar equivocado. Otro de los filósofos se mostraba más pesimista, argumentando que la razón pura, la verdad absoluta, esta lejos de nuestro alcance. El tercer invitado, que no era un filósofo sino un periodista, argumentaba que necesitamos una verdad, al menos una verdad que proteja a todos aquellos que sufren en el mundo (casualidad, nadie en la sala pertenecía a este grupo así que no pudimos tener un punto de vista apropiado sobre que pudiera ser esa opresión de la que los intelectuales hablan; a lo mejor ese es el problema, demasiado intelectual. La duda es, soy o no soy un intelectual. Ya veis cuando uno va a una charla filosófica todo su mundo se pone patas arriba.)
Os podéis imaginar que el debata siguió delirante durante un ratillo, al final del cual me tocó a mí hacer la última pregunta. Mi pregunta fue que en lugar de analizar la verdad como una suma de pequeñas verdades (por ejemplo, piensese en Descartes, que identifica una verdad minúscula “Pienso ergo sum”, y construye su pensamiento sobre esa verdad, añadiendo verdades); sigo con la pregunta; en lugar de estas pequeñas verdades, no sería mejor buscar la verdad essencial de la vida, una verdad no matemática o racionalista, sino absoluta, una verdad que se desprendiera del todo que es el mundo como algo absolutamente irrefutable? (Y aquí toda la tradición idealista se concentra en mis palabras, espero...). La respuesta de mi interlocutor fue concisa: NO. Y me preocupa, porque, a pesar de que era un pensador increíble y muy interesante, su argumento es que la verdad puede ser encontrada sólo a través de la ciencia. Y la ciencia es el medio opresor que hace posible la continuación del capitalismo esclavista.
O sea, ¿qué pasa con los que simplemente queremos una vida mejor?
Os imagináis que tras este evento, Manu y yo necesitábamos un poco de acción, así que nos fuimos a ver una Big Band. Con mi reciente redescubierta pasión por el Jazz me pareció el mejor plan de los possibles. ¡Además el concierto era en una cripta! Sin embargo el concierto fue un desastre. Era una BIG BIG Band, vamos, que por lo menos había veinticinco personas tocando, y practicamente ocupaban la mitad del local, así que estábamos apretados de narices. Y cuando tienes tanta gente tocando, lo meno que quieres es un monton de columnas y de pequeñas cúpulas que desvían el sonido en todas las direcciones posibles. Vamos, que una big band hay que escucharla en un sitio grande. El resultado fue desastroso. Cuando tocaban los solistas era estupendo, pero en cuanto la orquesta se lanzaba a tocar al unísono aquello era un desastre... por no hablar de la selección musical... Benny Goodman y Tito Puente nunca fueron mis favoritos.... Y lo peor: el vino. ¡El vino más repugnante que he tomado en mi vida!
Menos mal que tuve a Manuela para echarnos unas risas. Total, a lo mejor ni siquiera es verdad que estuve ayer en un concierto de Jazz, a lo mejor no es verdad que puedo reconocer un vino bueno y uno malo, y a lo mejor ni siquiera puedo distinguir el sonido de una trompeta y un saxo. Así que, como no sabemos lo que es verdad creo que lo mejor es creerse lo que a uno le apetezca, creerse que el mundo es genial, que todo el mundo es feliz, y que además, es, poner un pie fuera de aquí y largarse al paraíso, que ya va a ser la repera limonera. Muchos viven así ¿no? Andando de puntillas sin ni siquiera una razón para sentirse miserables...

My funny Valentine

No sé si es la primavera o que pero tengo el cuerpo lleno de sueños y esperanzas… ultimamente me he vuelto absolutamente adicta a cantar… canto al levantarme, todo el día llevo la cabeza llena de canciones y cualquier cosa que me recuerde a cantar me apetece… Ayer por ejemplo, uno de mis supervisores me mando uno de sus mensajitos. Basicamente escribí un artículo allá por Noviembre, lo presenté a una conferencia y me dijeron que tenía calidad para publicarse, así que ahora me gustaría publicarlo... ¡pero no,mi supervisor me encarga cambios que van mucho más allá de lo que quiero hacer, si hago esos cambios sería otro artículo! Lo bueno es que creo que voy a optar por ignorarle... en nuestra última reunión bostezaba como si fuera lo más aburrido del mundo... y ahora me viene con cambios que debería haber sugerido hace ocho meses... pues le van a dar. Pero claro ayer me subía por las paredes... así que empecé a darle vueltas a una cancioncilla en la cabeza, “My funny Valentine” y mientras iba a casa la iba gritando a grito pelao por el bosque. Cuando llegué a casa estaba feliz y se me había olvidado completamente la historia de mi supervisor...
“My funny Valentine” es posiblemente una de las canciones de amor más hermosas que se han escrito nunca... se hizo para un musical en los años 30, y ha sido interpretada por probablemente todos los musicos de Jazz de la historia... particularmente Chet Baker, que para quien no lo sepa es el mejor compañero para la soledad...
Pero la canción... ¡es tan hermosa! Habla de un chico que es feo, ridículo y no muy listo... pero la cantante, que le quiere tanto, le pide que no cambie, que se mantenga así siempre. No sé, es como una evocación del amor que se esconde en las cosas más triviales, en las imperfecciones, en lo que nos hace especiales...
La proxima vez que oigais estas notas (My funny Valentine, sweet comic Valentine- mamá, seguro que se la has oído cantar al guapísimo Matt Damon en El Talento de Mr Ripley) acordaros de que es una canción maravillosa, una canción que es capaz de sacar a mi supervisor de mi cabeza y dejarme llegar a casa con una sonrisa.

En tu fiesta me cole

Ya hace días que quiero escribir en el blog, y me gustaría contaros un montón de historias que todavía me quedan en el tintero, de cuando estuve en Bosnia, pero con esto de la censura aquí en el curro no puedo ni poneros fotos ni nada… asi que de momento sigo con mi crónica británica…
Y no creáis que no pasan cosas aquí que no se puedan contar... por ejemplo ayer se batió un record mundial aquí en las islas: nada menos que la madre más joven del mundo! La niña, de doce años dió luz ayer y su madre dice que está orgullosa porque su hija ha querido quedarse al niño... que fue concebido nueve meses antes cuando la niña, entonces con solo once años, su fue de marcha, se emborrachó y se acostó con un coleguita de quince años... ver para creer amiguitos!
Por aquí, por Rowledge, mi pueblo, más pequeño que Bailo y con una edad media de 60 años hay una marcha impresionante. Es que no se puede ni dormir! Ayer, sin ir más lejos, cuando volvía a casa, en la iglesia metodista (debe ser una iglesia con un gran método) había un concierto. La iglesia metodista está enfrente de mi casa, y la cantante en cuestión decía ser cantante de Jazz... tampoco es que mi agenda estuviera repleta de acontecimientos, así que decidí ir (además de que daban café y galletas gratis!). Fue entrar por la puerta y encontrarme la realidad: yo era, por supuesto, la más joven del local, pero es que la segunda persona más joven ¡me doblaba la edad!
Pero ya sabéis que soy un camaleón, con capacidad de adaptación para todo. Yo me puse ahí con mi zumo y mis galletas y oye, yo he venido aquí a escuchar Jazz. Claro, que las abuelicas, no se iban a quedar sin preguntarme mi vida... Lo más divertido fue cuando una me viene a decir:
-¿Y de qué país eres?
-Yo, soy española.
-Y, ¿por qué has venido a vivir aquí?
-Bueno, me ofrecieron un trabajo que no pude rechazar, claro...
-Y, si me permites la pregunta, ¿cuál es tu trabajo? O quizá prefieres no decirlo... (Or you would rather not say- que es todavía más expresivo)- ¿Os imagináis? Le tendría que haber contestado: “sí, sí, no me importa decirlo. Soy prostituta. Es que los aguelicos aquí pagan bien.”
Vamos, que le digo que he venido por un trabajo muy bueno, y me insinua que a lo mejor no quiero decir de que trabajo... ja ja. De hecho tropecientas personas se vieron aliviadas cuando dije que vivía con una familia: “Ah, has venido de Au Pair”. Vamos, que un extranjero tiene que trabajar en Inglaterra de cosas para extranjeros... Ni me molesté en aclararlo ni nada, porque cada cosa que decía parecía evaporarse en el aire debido a la corta memoria de estos aguelicos (que debían andar por los 80+++)
No pero, aparte de esto me trataron muy bien. Me invitaron a galletas y a café, y el concierto, dentro de lo que cabe, no fue horrible. Con mis reservas, porque entre “Las hojas de otoño” y “La chica de Ipanema” nos cantaron unos cuantos Himnos del tipo “Yo tengo Fé, tu también la tendrás” o “Voy al Cielo, sígueme”. Pero yo, como todo el rato me lo pasé aguantandome la risa, y además me temía lo peor, cuando lo peor vino: la oración. ¡Chico, es qué siempre me encuentro en estos berenjenales! Pero vamos, si no de que escribiría en el blog.
Para compensar hoy me voy de marcha a Guildford, después de mi clase de pintura. A ver si supero mi record de las ocho Guiness, aunque el día de las ocho (pintas) de Guiness me puse un poco malica y no es cuestión... Además los viernes dejan sueltos a chicos de 15 años sin escrúpulos.
Este último párrafo es una simple broma de mal gusto, por si hay algún malpensado por ahí...

comentarios

Ha salido hoy el sol y aquí no hay quien se concentre… estoy cansadísima además porque ayer fui al estreno de la película “Quo Vadis, Baby” del director italiano Gabrielle Salvatore. De hecho el director y la actriz principal estaban allí pero yo estaba demasiado ocupada emborrachándome con vino italiano; luego no me enteré de la misa la media durante la peli y hoy a sufrir en el trabajo… ¡qué vida más perra oiga!
En fin, tengo que escribir una breve nota para comentar dos cosas de mis anteriores mensajes. Primero, Semir me ha escrito desde Blagaj y me ha dicho que vayáis a verle, que os recibirá con los brazos abiertos, os preparará té, y os venderá la deliciosa miel de Blagaj (que por mí no la vais a poder probar porque ya me he zampado medio bote). Así que poner Bosnia, Mostar y Blagaj en vuestra lista de lugares a visitar…
Lo Segundo que tengo que decir, es una aclaración sobre mi mensaje anterior y en particular el comentario de Antonio. No es que piense que Antonio no tenga razón. Es que al leer su comentario me ha parecido que mi mensaje no se entendía bien. En el mensaje “Gente muerta” no pretendo criticar que la gente coma comida basura o juegue a videojuegos. En primer lugar mi critica no es contra el acto individual sino con la sociedad en general. En segundo lugar lo que critico es el contraste, el como hacer cosas de la vida moderna nos impide apreciar otras cosas más simples pero más importantes para nuestras vidas. Por ejemplo, a mí no me parece mal comerme una chocolatina, lo que me parece mal es que mientras yo como chocolatinas compulsivamente, trate como trogloditas a los que comen dos veces caliente.
Espero que se entienda un poco mejor ahora...
Cuando tenga tiempo os pongo más fotos de sitios para visitar en Bosnia...