Bridget Jones y yo
Llevo una seman la mar de romántica, hablando todos los días con mi pobre Bas que ha enfermado de Malaria, y llorando a moco tendido delante de Bridget Jones; la verdad es que me encanta esa película… es qué me siento tan identificada!!! Hay dos momentos que podría haber sido yo seguro:
Un grupo de retorcidos Tories discuten sus estúpidas ideas neoliberalistas: algo como "los pobres son pobres porque quieren"… y yo salto en el momento inesperado a decir algo correcto pero inapropiado: que el mundo es injusto y que desde arriba las cosas se ven diferentes. Adoré a Bridget en ese momento…
Un tío horroroso se acerca y le dice, mira Bridget (Vanesa), en este mundo están los chicos guapos y las chicas de piernas largas por un lado y por otro, estamos tú y yo (bienvenida al mundo de los gordos que no merecen ligar)… pero de todas formas, con tripa y todo, el novio de Bridget la quiere… milagros de la vida, el mío también (so does he!).
Porque este mundo no está compuesto de guapos y feos, no señor… Aquí cada uno tiene un gusto, y no es necesariamente el de la revista Vogue…
Ahora, eso sí, no saber cual fue el primer single de Madonna… eso no lo hubiera fallado!
A los que me han dicho que la primera parte les gustó más que la segunda… tengo que deciros que es porque no habéis vivido en Inglaterra, porque Bridget Jones es lo más inglés que he visto en mi vida, especialmente en la segunda parte: sola en el sur de Inglaterra… me sigue recordando a mí misma!
No me alargo porque luego me decís que mis historias inglesas os aburren. Ahora, lo de las drogas en la maleta… eso solo le puede pasar a un inglés…
Cambiando de tema, que locura mi gimnasio: no perderse a la abuela de sesenta años dando clases de danza energética, como si se hubiera tomado cuatro extasis!!!! IM-PRE-ZIO-NAN-TE. Al primero que me venga a hacer una visita, os aviso, os voy a llevar al gimnasio a ver las maravillas que circulan por ahí (ayer no sacamos toda el agua de la piscina en el aquaerobic, pero casi).
Ah, y otra cosa: un cocinero famoso (Jamie Oliver) se ha liado la manta a la cabeza y ha conseguido a través de un reality show en la tele que el gobierno mejore las comidas escolares! Qué cosas! Que alguien se lo diga a Arguiñano.
Mil besos
Vane
Imagen de amazon...
jueves, marzo 31, 2005 | | 4 Comments
Regreso a Nigeria
Hace mucho tiempo que no escribo algo bonito en el blog... mi padre me dice que desde que no estoy en Nigeria ya no le interesa lo que escribo...
Así que he pensado rescatar una historia de mi memoria, se trata del viaje al Parque Nacional del lago Kainji.
El lago Kainji no es tal, es en realidad un enorme embalse construido en los años sesenta por la compañía nacional de electricidad nigeriana, a unos trescientos kilómetros de Ibadan. Aunque puedes alquilar un coche a la entrada del parque, una amiga del campus nos dejó su fantástico Jeep Cherokee.
Nigeria está partida en dos por su religión. De la mitad abajo, son cristianos (casi todos convertidos al cristianismo por “misioneros” sedientos de dinero venidos desde la meca de los “sueños” (US)
La mitad superior es musulmana. La mitad norte Nigeriana fue un gran reino musulmán cuya capital era Kano. La religión se mantuvo por el continuo intercambio comercial con la gente del norte a través de las rutas comerciales que discurrían desde el mediterráneo a través del desierto. Estas rutas estaban transitadas por grandes caravanas de nómadas que llevaban especias de un lado al otro del desierto, pero también por pequeños ganaderos que llevaban sus productos hasta el pueblo más cercano. De este modo, los productos se comerciaban cambiando de manos en cada pueblo, a través de una ruta larguísima que todavía existe y que hace que por ejemplo los turistas en Marrakech se vayan a casa con tallas en ébano del Congo o joyas talladas en piedras preciosas extraídas de las minas en Sierra Leona o Camerún.
Así en la mitad inferior se pueden encontrar a los Yorubas y los Igbos, tribus de costumbres más primitivas (que son los que ahora se convierten en masa al cristianismo) de los que os he hablado tanto (Ibadan es Yoruba) y en el norte Hausas y Fulanis, musulmanes. Los Fulanis son nómadas, siempre ganaderos, con las costumbres más vistosas en el sentido turístico del término, aunque también famosos por su habilidad para engañar a los trabajadores internacionales y Ongs para recibir dinero mientras conducen sendos BMWs. Los Hausas son la etnia mayoritaria y también, según algunos, los que controlan el país, especialmente tras masacrar a los Igbos (con complicidad de los Yorubas) en la guerra de Biafra. Los musulmanes de Nigeria defienden la Sharia, la (in-)famosa ley según la cual (teoréticamente) se puede lapidar a una mujer por ser infiel. De todas formas no es necesario escandalizarse con dicha ley: funciona en prácticamente la mitad de Nigeria, digamos, 70 millones de personas, y el caso de Amina Lawal es raro, si no único (además de que se dice que su sentencia nunca será efectiva). La ley funciona sin mayores incidentes y llevando los índices de delincuencia a prácticamente nada, lo que resulta en que algunas guías de viaje recomienden como un placer recorrer en bici el norte de Nigeria.
Eso lo he comprobado yo: es cruzar el río Níger y el orden se impone, la amabilidad, la limpieza y los rezos en las mezquitas cuatro veces al día. Mientras el actual presidente (de origen Yoruba) propone medios para suavizar (o eliminar) la ley Sharia, los Hausas la defienden como modelo moral, y como instrumento para mantener el orden en una sociedad, a priori, caótica. El cuadro, como siempre es complejo: ¿podemos criticar una ley que ha convivido durante generaciones con la ley nacional, con, según dicen, buenos resultados? ¿Quizá reformarla? Es realmente un problema para reflexionar, sin dogmatismos ni prejuicios.
Por ejemplo, no creáis que sabéis algo de toda esta historia solo por haber leído estas líneas. La película será mucho más complicada de lo que ninguno de nosotros (blancos, burgueses y embebidos en las costumbres y leyes de origen romano cristiano) podamos llegar a imaginar. Y, a lo que os he explicado, sumarle la existencia de otra muchas etnias diferentes (hasta ciento cincuenta) que encima están dispersas (por ejemplo hay muchas comunidades Igbos en Kano que provocan continuos enfrentamientos con los musulmanes), y que el Juju está en todos los sitios, como Dios nuestro señor, vamos.
Pero volvamos a mi viaje al norte, a mi encuentro con la Nigeria más remota.
Antes de llegar al parque hubo tres fantásticos eventos que no puedo dejar de reseñar:
El primero de ellos fue la parada técnica a almorzar. Entramos en una pequeña posada, cubierta de pósters escritos en árabe pero con el menú habitual de Ibadan. Me dije “esto no puede ser, llevo aquí tres meses sin ni siquiera probar la comida nigeriana. Esto se va acabar. Mi integración, justo antes de mi partida, va a ser total” Así que me puse manos a la obra: cassava, sopa agusi y seven up, el menú local.
Bueno, ¡casi me muero! La cassava es como una masa de harina hervida en agua, que se usa como pan. La sopa agusi está hecha con huevo, tomate, y una especie de espinaca salvaje que sabe a cuernos bailaos, todo picante y regado con su buen aceite de palma (de color rojo). Sin comer... aunque a la entrada un chaval vendía naranjas (una naranja nigeriana= tres naranjas españolas + doscientas pepitas) y una chica me vendió unas galletitas amargas y picantes pero comestibles. El conductor de nuestro coche, sin embargo, se atizó su buen platizo de sopa con todos los complementos.
Lo siguiente fue cruzar el río Níger. El río de África por excelencia, ancho como el Ebro en Tortosa, y a sus orillas las casetillas de adobe se levantan como setas, cuna de civilizaciones.
La tercera cosa que me pasó en el viaje fue que en una parada técnica me compré un yogur para beber, supuestamente envasado, y me hizo vomitar que no veas, pero ya sabéis: lo que no mata engorda.
En todo caso, el viaje desde Yorubaland hasta el norte musulmán fue impresionante. Conforme el norte se aproximaba las aldeas se volvían tradicionales, de adobe, todas simétricas como un cuadro artístico de la escuela abstracta holandesa. Las aldeas aparecen simétricas, cada unos cuantos kilómetros, camuflándose con la tierra roja que tiñe los campos y las paredes de adobe. Y en todos los pueblos, junto a las carreteras, están las mezquitas, modestos edificios de una planta de paredes descubiertas donde los aldeanos se alinean de rodillas, rezando juntos en el evento social del día. A la entrada de las mezquita hay siempre unas pequeñas teteras que utilizan para lavarse los pies antes de entrar a la mezquita.
De vez en cuando en algunas aldeas se ve algún dromedario, junto a los puestos de mercado.
Nuestro conductor nos hizo parar en un mercado para comprarse unas nueces que tienen un gran contenido en cafeína y que te pueden mantener despierto horas y horas. Se llaman nueces kola, y todos los conductores las usan para mantenerse despiertos en las carreteras, lo que las hace más inseguras, si cabe.
Por fin llegamos hasta el lago Kainji, con su inmensa presa de kilómetros, y sus centrales eléctricas. La carretera discurría por el borde de la presa, haciendo la impresión mas intensa si cabe. El primer día nos alojamos en el pueblo más cercano al parque, y fuimos a las oficinas del parque para arreglar un guía para el fin de semana. Allí tuvimos la primera sorpresa: los avestruces que guardan como mascotas y el museo de piezas de caza e instrumental requisado a los cazadores furtivos. Luego, en mi cruzada para descubrir la gastronomía nigeriana, pedí una maltina, una bebida típica entre los nigerianos que no beben alcohol (especialmente musulmanes), que es como una cerveza sin alcohol, pero no como una San Miguel 00 sino como una Guiness dulce y con más cuerpo. Ya, ya os lo imaginaréis, no me la pude acabar... ¡puaj!
Nuestro guía, Muri, era un simpático abuelillo, vestido con ropa mimetizada, con el que quedamos a las seis de la mañana, con la esperanza de que al alba veríamos elefantes.
En el parque vimos cinco tipos de antílopes, hipopótamos y una hiena; perseguimos a los búfalos pero solo vimos sus huellas, nos asustamos de las serpientes que saltan de los árboles, los baboons nos vinieron a recibir en el rancho del parque, quemamos rastrojos para el mantenimiento del parque (y nos hicimos fotos junto al fuego) y los leones se escondieron de nosotros, aunque no nos dimos por vencidos hasta el último momento. No os lo cuento en detalle, porque el safari es para vivirlo...
Pero si os digo que los hipopótamos son sin duda uno de los animales más fantásticos que puedo imaginarme. Realmente parecen caballos (hipo “caballo” y potamus “agua”) pero casi todo el tiempo no ves más que la nariz asomando del agua, pero cuando estiran la cabeza en un berrido se dibuja su silueta como si del caballo del Guernica se tratara. Fuimos a verlos tres veces, la primera, en pleno día, les observamos jugar en el agua; luego fuimos al atardecer, que es cuando salen del agua. Yo quería verles enteros, pero cuando empezaron a berrear (el jefe del grupo les indica el momento de la salida del agua) me asusté mucho y Bas también así que nos volvimos al coche. Dicen que el hipopótamo es el animal más mortífero de la sabana: es un animal muy fuerte y poderoso, pero también violento. Si te ataca, no hay muchas probabilidades de que no salgas con vida. También vimos la piel de un hipopótamo que habían matado, y era como de madera.
Otra cosa que hicimos con el guía fue recorre el río a pie; el conductor no vino, porque estaba asustado; pero yo creo que no fue peligroso ni nada. Nos acercamos a diversos animales que bebían agua en el río, casi todo antílopes, y vimos sus rutas, siempre los mismos caminos, que les llevan de sus refugios al río, a beber, y del río a los campos. Una maravilla...
Vamos, que si podéis hacer un safari... ¡que lo hagáis!
Aquí no había elefantes, que me hubiera encantado ver. Se fueron todos a Benin, acosados por los cazadores furtivos y la sequía. Vuelven cada diez años. Hace unos años, en un intento por promocionar el turismo en Nigeria, intentaron que los elefantes volvieran al parque. Para ello, llamaron a un maestro Juju, que hizo su conjuro durante tres días en el río. Los elefantes regresaron al parque a los diez días, pero cuando el influjo del brujo desapareció, los elefantes partieron a Benin.
Tras el safari, en nuestro viaje de vuelta, nuestro guía nos llevó a conocer a su familia. Muri eran musulmán, y había tenido cinco mujeres. Sin embargo las mujeres reñían entre ellas, y como la cosa era inaguantable, decidió que tres de ellas debían dejar el domicilio conyugal, quedándose con solo dos de ellas, las que más se querían, aunque siguió manteniendo a las mujeres que tuvieron que marchar. Muri tenía veinte hijos, algunos pobres, algunos inmensamente ricos.
Las dos mujeres con las que se quedó eran jóvenes y hermosas, pero una de ellas, la más joven, había muerto el año pasado dando a luz a su último hijo, así que Muri vivía solo ahora con la familia de su única mujer.
Entrar en su casa era impresionante: parecía una pequeña casa de adobe, pero tenía mil ramificaciones, y en realidad era enorme, tradicional y preciosa.
Nos despedimos en la entrada del parque, con fotos familiares, besos, abrazos y promesas de volvernos a ver, que espero cumplir.
El viaje de retorno fue tranquilo, con parada en el mismo restaurante, donde el plato del día eran estómagos de vaca cocidos... ¡Vanesa se fue otra vez a casa sin comer!
Espero que os hayan gustado estos recuerdos,
Un beso
Vane
sábado, marzo 26, 2005 | | 0 Comments
Gracias a los solidarios
Bueno, bueno, bueno, tengo que daros las gracias a todos los que os habéis solidarizado con mi desgraciada situación. Probablemente no hay nada mejor para ilustrar esta historia que recordar aquella fantástica (y mundialmente famosa) canción de Milkybardo. Dar pena:
Milkybardo
Dar pena
A veces me pregunto porque fui tan afortunado y por fin encontré
una forma de conseguir que las mujeres se mueran en mi
otras veces me digo que fui muy tonto y antes no lo hallé
ahora caen a mis pies: duermo solo una vez al mes.
Dar pena, dar pena,
¡dando pena consigues nenas!
Dar pena, dar pe-e-e-ena
dando pena consigues nenas.
A veces yo les vendo lo del cáncer de pulmón:
eso enseguida les llega al corazón.
Y si falla les digo que me despidieron antes de ayer.
No te puedes resistir a eso si de veras eres mujer.
Dar pena, dar pena,
¡dando pena consigues nenas!
Dar pena, dar pe-e-e-ena
dando pena consigues nenas.
Si les digo que mi mejor amigo murió en la batalla de Brunete,
me abrazan con cariño y me dicen que majete.
Les digo que mis sueños se quedaron en el camino...
¡Dar pena es la mejor idea que he tenido!
Dar pena, dar pena,
¡dando pena consigues nenas!
Pues sí, esto es lo que piensan algunos: dando pena consigues nenas. ¡Pero que alguien le diga al menda de Inglaterra que yo no soy así! Dando pena a esta nena solo le revuelves el estómago, y ni todos los cánceres del mundo pueden hacerme amar a nadie. Porque sí, la estrategia del inglesito para “conseguirme” es explicarme todas las desgracias de su vida (o no), con la esperanza de que me surjan remordimientos, y decida alegarle su triste vida. ¡Jo! ¡Pero yo no puedo hacer eso! Lo que me pasa es que me da grima, cada día más. ¡No lo puedo evitar! Pero a todos los que os lo he contado me habéis dado el mismo consejo: ¡Pasa tres pueblos!
Si señores. Me he ganado enemistarme con el “pobre chico que quería darme pena” pero es que es difícil aguantar eso...
Un beso solidario,
Vanesa
sábado, marzo 26, 2005 | | 0 Comments
El castillo de Farnham
Esto es el castillo de Farnham a vista de pajaro (no la he hecho yo, la he bajado de la pagina municipal de Farnham
La foto es bastante birriosa... pero os haceis una idea
viernes, marzo 18, 2005 | | 1 Comments
Hijos de la Gran Bretaña
Voy a hacer un descanso porque no puedo mas, a ver si me aireo el pensamiento escribiendo un mensajillo. Hace un calor tremendo y la verdad que me ha pillado totalmente desprevenida, y me he venido a la Uni con una camiseta de manga larga y estoy que me asfixio... en fin Pilarín, hoy tengo gimnasio y luego me iré a hacer aquaerobics que es divertidísimo, y así me aseguro de tener una excusa concisa y certera si el pimpollo me vuelve a llamar para pedirme una cita...
Hoy he conocido a un español, de Vigo, y ha sido toda una liberación, hablar español cinco segundos, aunque estaba un poco cortada la verdad, porque se me notaba demasiado que tenía ganas de hablar con alguien... “normal”
Bueno, lo de la casa es un sinvivir. Ahí no se para... me he enganchado un poco a un culebrón que se llama Eastenders, sobre porracillos londinenses, que lleva mil años en antena, casi casi desde que se inventó la televisión, y que es un absoluto coñazo, pero me pilla siempre a la hora de la cena y además me ofrece una pequeña oportunidad para conversar con mis compañeros de piso. Mis compañeros de piso me empiezan a caer bien, y es que son auténticos: auténticos ingleses barriobajeros. Es divertidísimo. Además son súper amables, y el gacho ese de los tatuajes todos todos los días me pregunta que tal me ha ido en la oficina, pero con mucha amabilidad. Además como se ha reconciliado con la dueña ya no flirtea: para mi sorpresa el domingo pasado la dueña (a la que no había visto en toda la semana) me llamó para ir a tomar unas copas al pub. Bueno, a las doce del mediodía todo el mundo llevaba ahí un melocotón de aupa, pero vamos, yo me eché el hacha al hombro y me pedí un café, creyendo que todo el mundo se me iba a echar encima por no beber, pero todo fue tranquilo. Nadie tenía demasiadas fuerzas ni para hacer chistes, debido a la resaca. De todas las personas con las que hablé nadie (digo NADIE!) recordaba lo que habían hecho la noche anterior: os lo digo yo, tremendo. El de los tatuajes vino con un enorme ramo de rosas rojas para la dueña, y con ello llegó la conciliación y la alegría a casa.
Bueno, hubo una rifa, me compré un número y me tocaron... dos chuletas de cerdo! Bastante buenas, por cierto. Era casi premio seguro, pero me hizo bastante ilusión.
Mi otra alegría de la semana ha sido ver a Iván, que está muy bien, y nos echamos unas risas y concluimos que Londres era un coñazo pero valía para correrse unas juergas. Palabras de Iván:
“En Londres, si quieres, puedes ligar todos los días”
Oído al parche si hay alguno por ahí buscando rollo: nada de compromisos, pero ligues de una noche los que queráis.
Lo de los aquaerobics, para morirse. Tremen, tremen. Tremebundo el tamaño de algunas de las mujeres que trataban de moverse en el agua. Luego pusieron una corriente, y se nos llevaba, y algunas aguelicas lo pasaron requtemal. El espectáculo de treinta señoras moviendo culos palante y patras en aquella piscina debía ser tan ridículo que el socorrista no se podía contener la risa (y lo cambiaron a mitad). Pero yo me lo pasé de puta madre. A lo ultimo me pusieron una canción de The Cure y tan contenta que me fui para casa.
Ah, se me olvidaba contaros que casi me cago de miedo el otro día, recién estrenadas las llaves de la oficina, decidí quedarme un ratito extra en la oficina para escribir algunos mails etc, y se me hicieron las siete y media. Es pronto todavía, pero, amigo, mi oficina esta en medio del bosque, pequeño detalle. Porque imaginareis que no ponen farolas en los senderos del bosque: terrible descuido. El par de kilómetros que separan mi oficina de la estación se me hicieron eternos. Era ridículo verme andar por ahí medio acojonada, alumbrándome con el salvapantallas del móvil (a que al final el móvil va a resultar útil...) en medio de la oscuridad absoluta y creyendo todo el rato que me había perdido. De locos... Vanesucita llagó sana y salva a casa de la abuelita, tranquilos. Al día siguiente me aseguré de irme antes de que se fuera la luz, y al salir de la oficina había dos cervatillos, ahí pastando, tan panchos, aunque salieron corriendo al verme (yo les grité que no era tan fea, pero igual salieron despavoridos tal que si hubieran visto a patas gordas o algo peor).
Bueno, espero que os echéis unas risas a mi costa leyendo hoy, y si no sentiros culpables, porque no sufro tanto para que encima no podáis descojonaros siquiera (que mi sufrimiento no sea en vano!!!)
Un beso
Vane
viernes, marzo 18, 2005 | | 0 Comments
Mas pal pelo
Si creiais que mi pesadilla kafkiana iba a terminar así, fácilmente, os equivocais; aún tuve ayer otra aventurilla, que vale la pena mencionar.
Me encontraba yo por la tarde-noche, en mi habitación, meditando sobre el sentido de la vida, cuando llamaron a mi puerta. Solo eso ya me sobresaltó un poco, pero enseguida pensé era Boz, mi compañero de casa que me invitó al pub el otro día (y tiene novia, así que no hay el más mínimo peligro).
Sin embargo, al abrir la puerta me encontré con dos metros de tío, tatuado del cuello a los pies, y, por si no me había dado cuenta, con sólo una toalla cubriéndole salva sea la parte; ¿creéis que esto es minimamente normal? En fin, Pilarín, dicho gacho no era otro que el supuesto maltratador de la dueña del piso, que según ella dice, le rompió un vaso en la cara en un momento de ira y embriaguez.
En fin, imaginaros mi cara: un poema. ¿Qué podía decirle? Respiro hondo y no me pongo a gritarle, no sé, guardemos las apariencias. El tío me dice que si quiero ir con él al pub, así me enseña un poco el pueblo.
"Pues no, pasear con un maltratador no es lo que más me apetece"
Pero digo "bueno, no estaba en mis planes, la verdad es que estoy muy ocupada (contando telarañas".
Parece que ya voy a cerrar la puerta cuando el tío se ofrece a dejarme su televisión; una que le sobra. En fin, que no sé como decir que no, y a los cinco minutos el tio aparece (en camiseta y calzoncillos, menos mal) con la televisión en cuestión y me dice que se ha peleado con la otra chica y me empieza a hacer toda clase de preguntas… como no tengo antena se empeña en hacerme una con una percha. Y yo no hago más que decir que lo deje, que ya me las apañaré sola y el tío no se va ni a la de tras. Son solo cinco minutos pero en mi cabeza resuenan ecos de "peligro, peligro", así que se me hacen eternos.
Finalmente digo "uy, que despiste, si aún tengo que fregar" y me largo como quien no quiere la cosa, y me refugio en la cocina.
En realidad, más tarde, me di cuenta que el chaval no tiene nada de peligro, y que tan solo trata de ser simpático. El pobre hombre está perdido, y además ha perdido a su novia, que también está hecha polvo, llorando todo el día. Nada más me pregunto ¿qué hago yo aquí en medio? Pero bueno, por lo demás, todo bien.
Esto de viajar a los bajos fondos de los suburbios londinenses está siendo toda una experiencia.
Besos
martes, marzo 08, 2005 | | 4 Comments
Botas de tacón de aguja
Bueno, que cosas; ¿queriais que las cosas se complicaran todavía más? Bueno, pues el amiguito pesado me ha transplantado al papel confidente, y no sé: me confiesa sus cosas más terribles, cosas que de verdad no necesito saber; ojalá fuera gay, y así me quitaría todos los agobios de encima. En fín, que el sábado por fin conseguí descansar de él por unos segundos, y parece que ya he recuperado mi independencia.
Una vez recuperada mi independencia, voy a tener que deshacerme (lo siento, mamá) de mis botas nuevas, aunque me encanten, aunque sean supercómodas. Pero el tacón es un amigo peligroso: por lo visto debe andar hablando por mí. Ayer en una breve (y espero que todas mis visitas lo sean) visita a Londres, mi tacón hizo de las suyas, y entre otras insinuaciones, incluso hubo un tipo que tras cinco minutos de conversación me invitó a pasar la noche con él. Pero vamos, yo no sé que es lo que me pasa, mis hormonas han debido venir revolucionadas de Nigeria….
¡Pero si yo no he hecho nada! Lo juro, no muevo mis pestañas de arriba abajo con pasión, ni me sonrojo ni me abro el escote (que escote si ni me dio tiempo a quitarme el anorak). Iván dice que los habitantes de Londres están zumbaos, y que se creen que acostarse con alguien es eso, hala, te apetece y venga, a por el revolcón; me pregunto si entienden que detrás de eso tiene que haber algo, un poco más profundo. En fin, Pilarín, al final Vanesa tiene que decir (textualmente):
"Mira tío, no sé de que vas, pero NO ESTOY FLIRTEANDO CONTIGO. No tengo el más mínimo interés más allá de esta conversación. Yo soy así, más o menos simpática; es de nacimiento." Supongo que al pobre hombre no le había sonreído nadie en la vida. Pero no deja de ser un coñazo.
Pues si creiais que aquí iba a acabar todo, no, esperad unos segundos más de emoción: el sábado por la noche, mi primera noche en mi nueva casa, unos gritos me despertaron en medio de la noche. Mi casera se peleaba con su novio, un cenutrio tatuado del cuello a los pies.
Por lo visto el muy cabrón, después de haberse soplado toda la cerveza de los alrededores, llegó a casa y la emprendió con ella. Parece que ella se ha puesto radical y lo ha largado de la casa, que es suya. La tía es un encanto, espero que se libre de él.
El caso es que para celebrarlo, nos fuimos al bar de los locales, donde la fauna local se emborracha hasta quedar inconsciente, en un ambiente que ríete tu de Josete. Si alguien estaba preocupado por la inseguridad que mi persona pudiera sufrir en Nigeria, bueno, tenéis otra ocasión para deshaceros en interrogantes.
Aunque tranquilos, el borracho local me adora porque dice que soy española como Severiano Ballesteros, según él, el mejor golfista de la historia (bueno, el espectáculo de el borracho cayéndose de la silla, grabado en video con el teléfono móvil es también para no perderselo).
Mil besos chavales, parece que inglaterra va a ser al menos tan emocionante como Nigeria.
lunes, marzo 07, 2005 | | 0 Comments
Uf
Si uf, y menuda pesadez a la que llego a veces; estoy nerviosa ahora. ¿Por qué? Pues porque el chico que me ha ayudado más estos días parece estar de repente obsesionado conmigo.
Pero vamos a ver, si tú dices el primer día que llegas que tienes novio, que bueno, es incluso algo más que un novio, ‘pareja de hecho’ algo difícil de explicar en inglés… ¿está claro, no? Que nada de nada… Y sin embargo no dejo de sentirme agobiada por innumerables muestras de atención; por dios, que solo llevo aquí cuatro días; valiente amor que tarda tan poco en crecer… En fin, para demostraros que mis sufrimientos no tienen fin, tengo que deciros que he declinado una invitación para ir al ballet; lo juro. Me encanta el ballet, pero más vale que se vaya haciendo a la idea. No me importaría ir al ballet con ninguno de mis amigos, pero lo del colega es demasiado…
Moralmente me parece un poco de chantaje: chica nueva y perdida en un sitio nuevo, algo sola también, es víctima fácil: me hago tu amigo, te ayudo un poco, y luego, como vas a estar agradecida, pues te me pego como una lapa hasta que me odies. Eso es chantaje emocional, diría yo, y no es mi culpa. Cada palo que aguante su vela, yo se muy bien lo que quiero y por qué estoy aquí, y si alguien no se ha dado por enterado que me escuche cuando hablo: no tengo la más mínima intención de cambiar de novio, ni hoy, ni mañana ni nunca. Y creo que lo he dicho una vez por día desde que estoy aquí.
Bueno, ya sabéis todos que no estoy acostumbrada a que nadie se enamore de mí, y menos locamente, y ni mucho menos quiero dar ninguna bola; que no engaño a nadie, vamos.
Me remuerde la conciencia el imaginarme como Anna, la Polaca de Wageningen que tenía a un montón de chicos detrás de ella, esperando a que se decidiera por uno de ellos, y en la espera, ella les hacía hacer todo tipo de cosas, desde las tareas de la universidad hasta reparaciones domésticas. Aquella casa era un desfilar de chicos con los ojos de cordero degollado.
Pero tíos, yo sé que no soy así; creo que una cena el día de mi llegada y un par de viajes en coche de casa al trabajo no le dan derecho a creer nada de nada. No. Y si se cree lo que quiera no es mi culpa, a la vista está: Bas aparece cada cinco minutos en mi conversación y ocupa de momento un 75% de mi pensamiento. Si no lo tiene claro que consulte a Rappel. Porque a mí los ojos de cordero degollado no me hacen ningún efecto, más bien al contrario.
En fin, que mi agobio va en aumento, hasta que explote, y no me vuelve a hablar con el pobre chaval el resto de mi vida…
¡Que alguien más experto en estos asuntos me aconseje, por favor!
Gracias por escucharme el desahogo.
Besos
sábado, marzo 05, 2005 | | 1 Comments
Problemas de comunicación
Hola a todos,
Todavía mi ordenador va a tardar unos días en llegar, así que mi inspiración se reparte a partes iguales entre mi cuaderno y mis libros y el techo de la habitación. Pero no preocuparsus, que todo estara resuelto a su debido tiempo.
De momento hace un frío de narices, pero compensa, con el fantástico restaurante italiano que descubrí ayer (con la pizza mas original y deliciosa que nunca he probado: humous y chile).
Tengo cosas que contaros… algunas bastante embarazosas, pero ahora estoy en la biblioteca, así que mejor espero a tener un poco de privacidad.
Un abrazo chicos,
Vane
PS: no puedo leer el correo de Yahoo, así que si alguien quiere decirme algo urgente, este es el lugar y el momento.
viernes, marzo 04, 2005 | | 0 Comments
Ahora desde Surrey, donde la nieve cae y no cuaja
Hola a todos, perdonad mi ausencia tan prolongada, espero comenzar pronto la rutina, y poner mi blog al día en las próximas semanas. Durante los próximos cuatro años no me voy a mover de Surrey si no es de vacaciones, así que debería ser capaz de mantener el blog sin agobios, y a buen ritmo, ya sabéis, cuatro o cinco mensajes por semana, que es mi meta.
Surrey es una pasada, aunque todavía no tengo casa, ni oficina ni nada, todo el mundo es realmente encantador y atento, tanto que me da por sospechar donde está el dichoso gato encerrado, pero por el momento no lo encuentro. Estoy rodeada de bosque por los cuatro costados, un paraíso forestal con toda clase de especies en un bosque seminatural, quiero decir, que siempre fue bosque aunque ocupado por humanos (vamos, que nunca lo talaron para plantar frijoles).
Mis cuatro supervisores son fantásticos, y creo que me lo voy a pasar pipa tratando de saber que es lo que los cuatro quieren de mí. Además, con eso de vivir en un bosque parece que el estrés es algo desconocido por aquí, y todo el mundo tiene una actitud de lo mas relajada, que que queréis que os diga, me parece de lo mas adecuada. Y no es que el trabajo no se haga, pero es que se hace con sus correspondientes descansos, tes, cafés, y sonrisas.
Bueno, os anuncio que aunque ya estoy lejos de mi ahora adorada Nigeria (que nunca pensé fuera a echar tanto de menos) todavía tengo historias en el tintero (ups, quiero decir, en el teclado) de zombies y guerras de Ibos. Espero contaroslas pronto.
Bueno amigos marxistas, aznaristas y floweristas, un abrazo muy gordo, y venir a visitarme virtualmente.
Un abrazo
PS- Para aquellos que se lo pregunten, sí, estoy desesperada sin Bas a mi lado, pero chavalines, seguiremos adelante, y espero verle pronto por aquí o por allá. Echar de menos a los que se quiere tambien tiene su encanto.
jueves, marzo 03, 2005 | | 0 Comments